Realmente me intrigan estas iniciativas cinematográficas que buscan recrear una sensación de realismo a través del falso formato casero. La estrategia es tan obvia que suscita de todo menos credibilidad. Cuando una superproducción comercial intenta aparentar que es rústica y espontánea, me da la misma sensación que la feria artesanal de Vitacura con chozas de paja, los restaurantes de comida rápida vendiendo comida “casera”, el bar de René y su falso ambiente rockero con pipí y humo, o el presidente vestido de mapuche. Es que no encaja. Y eso mismo pasa con la precuela llamada Actividad Paranormal 0: El Origen, del director y guionista Toshikazu Nagae. El título original es Paranormal Activity 2: Tokyo night, pues comienza cuando ha terminado la primera historia.
La película narra la vida de dos hermanos japoneses, Koichi y Haruka, que pasan unos días juntos, ya que la hermana tiene las piernas rotas por un accidente sufrido en Estados Unidos. Koichi, convenientemente para la trama, tiene un montón de cámaras, las cuales puede dejar prendidas todo el día y toda la noche, con lo cual podemos inferir que el fantasma es un tipo muy vanidoso, pues no va a espantar a personas sin cámara. O quizás en vida era de estos tipos que aparecen por detrás haciendo gracias en las noticias cuando el periodista reportea. Bueno, la cosa es que ambos hermanos empiezan a notar cosas extrañas en la casa, sillas que se mueven, pasos, etc. Seguir leyendo…