“Wall Street: el dinero nunca duerme”. Comentario de cine

Jake Moore (Shia LaBeouf), joven corredor de Wall Street, es testigo de la traición que sufre su mentor Louis Zabel (Frank Langella), lo que desencadena la caída de la empresa donde trabajan. El futuro que Jake construye junto a su novia Winnie Gekko (Carey Mulligan), peligra en medio de la gran crisis financiera norteamericana. En pleno desastre, Jake se reúne en secreto con su futuro suegro, ex-convicto de cuello blanco y gurú de las finanzas Gordon Gekko (Michael Douglas), quien decide asesorarlo en una cruzada vengativa contra Bretton James (Josh Brolin), el gestor de todos los males. Pero como todo es una transacción, a cambio le pide que lo ayude a reconciliarse con su hija Winnie, quien por su parte no desea volver a verlo.

Básicamente eso es. El resto son guiños a la primera película y por supuesto una actualización temporal del universo. Mucho ha cambiado desde 1987. Los yuppies ya no representan la figura de líderes a seguir, las tecnologías han permitido la llegada de Internet y la influencia de la web 2.0 es un hecho. El oro está cambiando del negro al verde y lo que sí permanece igual es que los malabarismos financieros siempre buscan estar un paso adelante, sin importar los medios para llegar a un fin. Al igual que en “Wall Street” (1987) la sombra del desempleo y el futuro en peligro de una gran empresa son los conflictos que perseguirán a los personajes y harán avanzar (o a veces retroceder) la trama.

Un cheque de un millón de dólares en los primeros veinte minutos de película, nos informa del nivel económico de los personajes. Ese cheque es sólo un bono, es decir, no estamos hablando de Pymes, sino de grandes corporaciones y transnacionales. El universo de Wall Street presenta una dificultad narrativa no menor, ya que cuando se escriben historias con personajes con ese estatus social, los conflictos dramáticos deben ser tan potentes, que hasta el vendedor del kiosko de la esquina tiene que sentir un nivel de identificación.

En ésta película, Gordon es liberado de prisión en 2002, años después escribe un libro best-seller donde ilumina al mundo sobre la crisis que se avecina, y es la quebrantada relación con su hija Winnie el gancho emocional. ¿Podrá Winnie, fundadora de una página web de izquierda, perdonar a su padre, a quien culpa de abandonar a la familia y ser el responsable de que su hermano se suicidara? Pero la verdadera pregunta del millón de dólares es: ¿Habrá evolucionado Gordon Gekko? ¿O es la misma “Piraña” —palabra muy de moda en estos días— que por corrupto y ambicioso terminó en prisión?

No está mal, sin embargo, el “arruinaste mi familia, eres un mal padre” no tiene el mismo peso dramático del “estás arruinando nuestras vidas, eres un mal hijo” que nos presentaba Oliver Stone en 1987, cuando Carl (Michael Sheen) veía como su hijo Bud (Charlie Sheen) tiraba sus valores al tarro de la basura. En ese sentido, “Wall Street: El dinero nunca duerme” no es tan potente como la primera película. Las comparaciones siempre son odiosas, es verdad, pero hay que tener presente que se trata de una secuela y Oliver Stone nos lo recuerda, majaderamente.

El cine de Oliver Stone siempre ha estado asociado a la polémica, a través de dramas bélicos (“Pelotón”, 1986; “Nacido el 4 de julio”, 1989), conspiraciones (“JFK”, 1991) o biografías (“Nixon”, 1995; “W”, 2008). Sin embargo, de un tiempo a esta parte, su estilo se ha ablandado ante lo que parece ser una abierta conexión ideológica con la industria hollywoodense que lo rodea. Salvo excepciones como su documental “Al sur de la frontera” (2009), el cine de Stone ha perdido ese tinte contestatario y los resultados en cuando a calidad han sido dispares: o malos como “Alexander” (2004) o adecuados, pero políticamente correctos, como “World Trade Center” (2006).

“Wall Street: el dinero nunca duerme”, goza de una estructura narrativa bien armada, pero tiene recursos que la hacen ajena y hay partes en que puede llegar a aburrir. Oliver Stone consigue sorprender con giros dramáticos efectivos, pero no da el golpe de gracia, marcando la tendencia mencionada de un cine más blando y casi de género familiar. En una buena historia, los conflictos de algún modo se resuelven, y éste es el caso. Pero por alguna razón la trama se hace larga y el cierre se hace como fuere. Y si es necesario mostrar a los tres personajes principales en la calle, con uno de ellos confesando un secreto obvio como si fuera la última escena de un sitcom, se los muestra. Por otro lado, una venganza bien resuelta genera reacciones violentas y se espera mucho más de ellas que una rabieta en que se rompa un cuadro increíblemente caro. Una reunión familiar de epílogo tampoco ayuda, ya que es como la foto de “Arma Mortal 4” o la boda de “Indiana Jones 4”. Estos y otros detalles son los que impiden que esta buena historia se traduzca en una gran película, como lo fue “Wall Street” (1987).

El reparto es de primerísimo nivel al punto que Oliver Stone se da el lujo de poner a Susan Sarandon en un papel secundario, interpretando a la madre de Jack, una mujer que en el fondo, nos representa a todos quienes llevamos un nivel de vida inflado por los créditos bancarios y el sobregiro.

Para los nostálgicos los guiños mencionados refieren a situaciones y personajes de la primera parte, a veces muy secundarios, otras muy trascendentales, como Bud Fox (Charlie Sheen), quien se reencuentra con Gordon Gekko de una forma inesperada, algo burda, anacrónica y fuera de lugar (de hecho, ése no era Bud, era Charlie de “Two and a Half men”).

La música incluye una lista de temas con más canciones de David Byrne y Brian Eno y, por supuesto, la última en salir es “This must be the place (naïve melody)” de Talking Heads, que a estas alturas debería llamarse “El tema de Wall Street”.

En resumen, “Wall Street: el dinero nunca duerme” es una película bien construida, recomendable, discreta, que tenía todos los elementos para haber sido muchísimo más cruda y trascendental pero, por algún motivo, no llegó a serlo.

Dirección: Oliver Stone.
Guión: Allan Loeb y Stephen Schiff.
Elenco: Michael Douglas, Shia La Beoulf, Carey Mulligan, Josh Brolin, Frank Langella, Susan Sarandon.
20th Century Fox, 133 minutos, mayores de 14 años.

Por Hugo Díaz

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2 Comentarios

  1. No espero que sea tan buena como la primera, pero con un director como Stone y ese reparto de lujo, igual creo que la pelicula no defraudara….

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  2. Igual se ve bueno el trailer mas encima con la música de rolling stone

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