Una de las escenas clave, más emotivas y difíciles de “Breaking Bad”

Antes de que Heisenberg mandara a matar a 11 personas en la cárcel, antes de que no le importara que le disparasen a un niño, antes de que envenenara a Brock, Walter White (Bryan Cranston) tenía una conciencia. Los que seguimos la serie “Breaking Bad” desde sus inicios sabíamos que el protagonista tenía cáncer, que había entrado en el crimen por necesidad y que en cierta forma no era una mala persona. Pero existe un punto en la trama en que cruza una línea que jamás había cruzado, y que lo precipita de a poco en el abismo: Cuando deja morir a Jane Margolis (Krysten Ritter), la novia de Jesse Pinkman (Aaron Paul). El mismo Walter White que había preferido tener a un traficante encadenado en un sótano antes que matarlo, ahora se negó a ayudar a la joven drogadicta mientras se ahogaba en su vómito.

¿Por qué es tan importante esta escena? Primero, porque marca el inicio de la caída moral de Walter White. Segundo, porque es una de las escenas más difíciles que le tocó hacer a Cranston. Walter decide no ayudar a Jane y la deja morir, porque había puesta a Jesse en su contra, y ve en sus sobredosis la oportunidad perfecta para deshacerse de ella sin ensuciarse las manos.

“Pero ella es una joven que podría ser mi hija.” Aclara Cranston. “A la vez me imaginaba la cara de mi propia hija en su lugar, eso no lo quise ni lo planeé”. Por este motivo, es que el actor lloró en esa escena, a pesar de que eso no estaba en el guión. Revive una de las escenas más difíciles de esta gran serie acá:

Y conoce lo difícil que fue para Bryan Cranston:

Fuente: http://www.adnradio.cl/

Autor: Cine

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