Segunda Temporada de “The Handmaid´s Tale” ¿Es June una mala feminista?

La primera temporada de la serie acabó un poco antes del libro, cuando Offred- June- es conducida por Nick y su organización de resistencia para sacar a la criada de la espantosa experiencia que fue Gilead. A partir de la segunda temporada la historia es completamente nueva, aunque asesorada por Margaret Atwood, la escritora de la novela original. Estos episodios nos han mostrado a una June más libre, aún con miedo, pero ya no es víctima de la tiranía del Comandante y su esposa. También conocemos más detalles sobre el destino de otros personajes, como Moira, Luke y la madre de June, responsable de que esta creciese con un pensamiento feminista.

“Fui criada como feminista, y espero que un hombre me rescate”. Esta frase que June pronuncia en un momento de la serie, seguramente hace alusión a las constantes críticas que le han hecho a la autora las ramas más radicales del movimiento feminista. Por ejemplo, que entre los antagonistas hay villanas mujeres, como las Marthas, Tías o la esposa del Comandante, que vendrían a ser algo así como desclasadas o traidoras al género, mientras que los antagonistas masculinos son relegados a un segundo plano, mostrados como débiles o indecisos (Como el mismo Comandante o el médico que le propone a June embarazarla).

Pero la gracia de “The Handmaid´s Tale” es precisamente esa. Nos muestra que la maldad no es un atributo inherente al hombre y la mujer, y que las sociedades patriarcales están muy lejos de inscribirse en ese modelo obsoleto de opresor/oprimido, pues tanto los hombres heterosexuales como homsexuales son también víctimas de la sociedad teocrática y fascista en la que transcurre la historia, y que evidentemente la esposa del Comandante tiene muchos más privilegios de clase que los hombres negros de estratos socioculturales bajos (Como el que esconde a June en la segunda temporada).

No conforme con esto, Atwood se ha transformado en una especie de traidora al movimiento feminista por no comulgar totalmente con los planteamientos que han surgido de este. Y es precisamente esta idea del feminismo como un movimiento sin voces disonantes lo que hace que cada vez más se eluda el debate o la contraposición de ideas.

A raíz de estos acontecimientos, la escritora ha escrito un artículo tituilado “¿Soy una mala feminista?” que refleja bastante bien el espíritu de la novela cuya historia está continuando en la serie: “Mi posición fundamental es que las mujeres son seres humanos, con toda la gama de comportamientos santos y demoníacos que esto conlleva, incluidos los criminales. No son ángeles, incapaces de hacer maldades. Si lo fueran, no necesitaríamos un sistema legal”.

Margaret Atwood también ha sido muy crítica con la manera en que han funcionado los procedimientos legales respecto a las denuncias por violación y abuso. Algo similar a lo que ocurre actualmente en nuestro país. Steven Galloway fue acusado por violación en la Universidad de Columbia Británica, y esta acusación se hizo pública incluso antes de que este mismo fuese notificado o que se realice una investigación previa. Luego de meses de investigación se aclaró que no hubo ningún tipo de agresión sexual, pero Galloway fue despedido de todas formas. En este punto muchos cuestionaron enérgicamente la declaración de inocencia, pero Margaret Atwood, junto con otros, escribieron una carta en la que se defendían los derechos civiles básicos del ex acusado. Fue en este punto cuando los movimientos feministas lanzaron sus ataques contra Margaret Atwood y a su obra, a lo que ella replicó en su artículo:

“Otro punto en mi contra es que comparé los procedimientos de UBC con los juicios de brujería de Salem, en los que una persona era culpable porque era acusada, ya que las reglas de evidencia eran tales que no podía ser encontrada inocente. Mis buenas acusadoras feministas hacen una excepción a esta comparación. Creen que las estaba comparando con los adolescentes brujos de Salem y llamándolas niñas histéricas. Yo, en cambio, aludía a la estructura existente en los juicios.”

Sé que me salí del tema y ya no estoy hablando de la serie, pero autora y obra están estrechamente interconectadas en esta ocasión. Entre las críticas que se le han hecho a “The Handmaid´s Tale” es que June no se comporta como la feminista canónica. Involucrada en su rol de madre y esposa, añora fervientemente a su hija Hanna y a su esposo Luke, y se aferra a su tabla de salvación, Nick, quien es su cómplice y el que la ayuda a escapar. En resumidas cuentas, lo que no ha dejado muy contentas a muchas es que el bienestar y felicidad de June dependen demasiado de otros hombres, lo cual en esta época parece imperdonable.

La segunda temporada es una historia completamente nueva que continúa a la novela, y en ella vemos poco a poco los acontecimientos que desencadenan la rebelión contra el estado de Gilead, en el que las mujeres no tienen derechos civiles y existen solo para fines reproductivos. Pero lejos de ver a una June empoderada y armada hasta los dientes, liderando una rebelón al más puro estilo Katniss Everdeen o Leia Skywalker, la vemos todavía en su estado más vulnerable, sufriendo los traumas de su cautiverio y separación de su hija, lo que la hace ver como un personaje vulnerable, casi una damisela esperando ser rescatada.

¿Es esto malo? Por ningún motivo. Si queremos repensar la masculinidad y la femeneidad es preciso admitir que los hombres también pueden ser débiles y vulnerables, pero al mismo tiempo, reconocer que las mujeres también pueden serlo. Este seudo spin off que es la segunda temporada nos permitirá conocer más a fondo a personajes que solo eran episódicos en la historia original, como Hanna, Luke, o la madre de June, entender el trasfondo de por qué personajes como Moira son así, y hasta presenciar en vivo y en directo la caída de Gilead.

Y claro, aún no sabemos si June tomará la decisión de conservar el bebé que lleva de Nick, o si interrumpirá el embarazo ¿Cómo tomará esto Luke? ¿Atwood tomará el camino políticamente correcto para congraciarse con sus ex aliadas? Así que ya lo saben: “Bendito sea el fruto”.

Por Felipe Tapia, el crítico que hace dudar a los varones heterosexuales

Autor: Cine

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2 Comentarios

    • Yo solo conocía la seria. Ni sabía que estaba basada en un libro. Me dieron ganas de leer! Gracias.
      Y comparto el pensamiento de la autora.

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