Segunda temporada de “Castlevania”: Destruyendo la maldición del videojuego

Cuenta la leyenda que la película de “Mario Bros” de los años 90 desató una terrible maldición sobre todas las adaptaciones de videojuegos, volviéndolas bodrios infumables: Street Fighter, Mortal Kombat, Double Dragon, Need For Speed, Zelda, han tenido todo tipo de adaptaciones al cine, monos animados, anime, etc. que van desde lo inenarrablemente vomitivo hasta, en el mejor de los casos, potable, como es el caso de las adaptaciones al anime (Al menos desde mi perspectiva, pues son las que más paso). Hay un par de casos que no horrorizan como la primera “Silent Hill”, pero es más porque el listón está bajísimo. Pareciera como si los realizadores se esforzaran por producir asquerosidades con el único fin de exprimir un producto popular. Pero si en el caso de los comics y libros se hace algo parecido con todo tipo de resultados buenos y malos ¿Por qué el videojuego ha sido tan maltratado y violado con los años? Sepa moya. La teoría de la maldición es la única que tiene sentido.

Por suerte, la serie de Netflix “Castlevania” ha venido a cambiar un poco eso. Basada en el juego “Castlevania 3” y con Warren Ellis a cargo del guión, la primera temporada tenía cuatro episodios y nos mostró un mundo de videojuegos que, a diferencia de otras adaptaciones, era adulto y creíble, con personajes complejos y motivaciones interesantes. La intolerancia, la Inquisición de la Iglesia, la venganza y el rencor fueron tópicos tratados seriamente en la historia, pero los pocos episodios dejaron ganas de más.

La segunda temporada fue emitida hace pocos días y contó esta vez con ocho capítulos. En esta oportunidad, los tres protagonistas deben enfrentarse a un ejército de las tinieblas bastante caótico. Durante toda la temporada, el verdadero enemigo de Drácula y sus huestes no es Trevor Belmont, Alucard y Sypha, sino las propias huestes de vampiros y humanos que dejan aflorar sus rivalidades y apetitos personales, desarmando toda esperanza de comportarse como un grupo articulado y con una meta común. De hecho, Carmilla, Hector, Isaac y Godbrand parecen brillar mucho más que el trío de cazavampiros, con sus intrigas, dudas y traiciones.

Los primeros episodios de la temporada nos muestran las estrategias y planes de los generales de Drácula, las desaveniencias y conspiraciones, en un estilo medio “Game of Thrones” para luego llevarnos a un clímax lleno de escenas de acción espectacularmente animadas y con mucha sangre. De lo mejorcito que se ha hecho en animaciones Netflix.

“Castlevania” es una historia bien contada, y si bien no es una obra maestra de la animación, ha logrado sacudirse esa maldición de las adaptaciones de juegos. La temporada tiene algunos defectos, hay que decirlo. Se echó de menos todo el tema de la Inquisición de la primera temporada, que desató la ira de un Drácula que acá se ve como un ser cansado, manipulable y pasivo, desprovisto de toda la ira de los primeros capítulos. También está el problema de que el trío protagonista pudo haber brillado más, pero de todas formas quedaron suficientes cabos sueltos para una próxima temporada.

Como ya dije, no es ni por asomo la mejor de las series animadas, pero incluso considerando los bajísimos estándares del género, es totalmente disfrutable por los fanáticos no solo del videojuego, sino por quienes se apasionen por los vampiros, terror, iglesia corrupta, fantasía medieval, etc. Cosa que creo ha sido uno de los errores de las adaptaciones pretéritas: solo piensan en los seguidores del videojuego como audiencia objetiva, no se les ocurre interesar a otro público. Y ni siquiera eso lo hacen bien, pues los fans de los juegos suelen quedar horrorizados con la prostitución de su juego amado. Cosa que aquí no pasa, pues se respeta la obra original y se incorporan elementos nuevos en la dosis justa para contar una historia entretenida y disfrutable.

Por Felipe Tapia, el crítico al que siempre elegían último en los equipos de fútbol en el colegio

Autor: Cine

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