Prueba de amor (The Greatest)

Rose (Carey Mulligan) y Bennet (Aaron Johnson) estaban enamorados incluso antes de haber intercambiado una palabra. Cada día de escuela se cruzaban en una escalinata con la esperanza de dar inicio a una bella amistad. Un día, luego de conocerse, pasan juntos un rato agradable y se aman por primera vez. Su historia acaba repentinamente en un trágico accidente. Rose es quien sobrevive y con muy buenas razones se presenta ante la familia de Bennet, quienes aún sufren por la pérdida irreparable, en especial Grace (Susan Sarandon), una madre cuya vida se ha transformado en un auténtico infierno. El resto de la familia la componen Allen (Pierce Brosnan) el flemático padre que trata de poner las cosas en orden y Ryan (Johnny Simmons) el adolescente hijo menor en el ojo de la tormenta.

Como he comentado en otras oportunidades, es en el melodrama donde la acción suele surgir de la trama antes que de los personajes, y en el caso de Prueba de amor, la muerte es el punto de partida. Desde su inicio, la historia conjuga el dolor ante la perdida antinatural de un hijo, de un hermano y sobretodo del primer amor. La variante de esta típica historia de «reconstruyamos la familia hecha trizas», es que Rose no sólo enfrenta el infortunio de perder el gran amor de su vida, sino la de perder la oportunidad de haber tenido una relación en primer lugar. Rose nunca supo nada sobre Bennet. ¿Cómo relacionarse con la familia de su alma gemela si ni siquiera lo conoció?

La realizadora oriunda de California, Shana Feste, juega con fuego al escribir y dirigir su primer largometraje. Un dramón con tintes de telenovela suele ser una trampa segura de terribles lugares comunes en la que cualquier novel guionista tiende a caer. Afortunadamente no se quema. Los clichés en Prueba de amor se sugieren, pero no se explotan. Lo que le interesa a Feste no es el llanto fácil, sino describir situaciones cotidianas con personajes hijos-de-vecino en un universo común y corriente y sus reacciones ante ellas. El resultado es una película sencilla, honesta, cinematográficamente imperfecta, cuya falta de recursos son más estilísticos que narrativos. Los repetidos movimientos de cámara, por ejemplo, delatan la falta de experiencia, así como el ritmo de las escenas, que a veces convierten a las situaciones antes mencionadas casi en viñetas, sobre todo en la primera parte. Sin embargo, la fuerza interpretativa de actores de gran nivel redimen la película, llevando la historia a buen puerto. Es destacable también el desarrollo de los personajes secundarios, como el de Ryan, cuya sub-trama rescata el sentimiento del hermano en duelo. Y en este caso en particular, el misterio ante quien era Bennet en realidad, el personaje omnipresente, como un fantasma, a quien sólo se le puede dibujar mediante los recuerdos de otros.

Susan Sarandon demuestra otra vez su gran calidad como actriz, en el papel de la terca madre que rehúsa a sobreponerse y ve con recelo la llegada de Rose. Es la intransigencia de Grace la que mantiene el constante estado de tensión y disfuncionalidad. Por su parte Brosnan sorprende, ya que el común de la audiencia no consigue borrarse de la cabeza al agente Bond o a los personajes cómico-musicales como el de Mamma Mía. Con el personaje de Allen, intenta explotar nuevos registros, quizás con un discutible éxito. Imposible precisar si es su mejor actuación, pero sin duda es una de las más intensas. Haciendo dobles lecturas, en los créditos figura como productor ejecutivo, lo que sugiere su mano en la creación del espacio para poder explorar un nuevo tipo de personaje.

Y Carey Mulligan… nada que decir: si tuviera que compararla podría aventurar que es como la nueva Kate Winslet, o la versión británica de Ellen Page (la de Hard Candy). Una mezcla de inocencia y verdad que en trabajos posteriores (Prueba de amor es de 2009) ha podido consolidar, convirtiéndose en una de las actrices más cotizadas de la industria.

Prueba de amor llega con dos años de atraso. Apenas ha sido vista salvo en el circuito de los festivales de cine. Tan bajo perfil ha jugado en contra de su distribución debido a una oferta atestada de superproducciones. Su estadía en las salas de cine puede que no sea extensa. Si deciden verla, debe ser pronto. Es posible que hayan espectadores deseosos de mayor peso dramático, sin embargo, como opera prima, Prueba de amor es una película que funciona y ciertamente emocionará a más de alguno.

Dirección y guión:Shana Feste
Reparto. Carey Mulligan, Pierce Brosnan, Susan Sarandon, Aaron Johnson, Johnny Simmons
EEUU, 2009
99 minutos, mayores de 14 años.

Por Hugo Díaz.

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