Los trans en la pantalla: El camino a seguir en el futuro

El triunfo de “Una Mujer Fantástica” ayer fue una noticia importantísima para la historia audiovisual chilena. El galardón ha dejado todo tipo de opiniones a favor y en contra de la decisión. Dejando de lado la lectura nacionalista que puede sacarse de enorgullecerse por un triunfo en el que uno no participó (Como dicen por ahí, es como ver una porno y decir “cogimos”), pues daría para otro artículo entero, me gustaría analizar las circunstancias sociales que propiciaron ese premio.

En primer lugar, esté uno o no acuerdo con la decisión, para mí al menos es difícil decir que “Una Mujer Fantástica” es una mala película. O que no es buena. A nivel de actuación, en lo visual y narrativo, me atrevería decir que era casi como ver cine arte europeo (Eso sonó muy snob). Pero la película también maneja códigos y ambientaciones propios, y da la impresión de que el cine chileno ha evolucionado bastante en estas últimas décadas. En segundo lugar, creo que los cuestionamientos al premio son válidos y no constituyen necesariamente sexismo u homofobia. Creo que parte de la inclusión a las minorías implica también que puedan competir en igualdad de condiciones que todos, y eso implica también la posibilidad de perder o asumir que hay otros mejores. Personalmente mi favorita era “Loveless”, pero eso no convierte a “Una Mujer Fantástica” en una mala película. El problema es que el concepto de “merecer” es muy subjetivo, y ninguno de nosostros conoce con exactitud los criterios con los que se eligen los ganadores ¿Que el tema trans y lo político fue un factor decisivo? Es probable, aunque yo no lo aseguraría. Piensen también en el Nobel de Neruda: muchos lo siguen atribuyendo a sus santos en la corte con el PC ¿Vuelve eso a Neruda un mal poeta o no merecedor del premio? Cuesta emitir un juicio sin incorporar gustos personales.

Lo que me gustaría en este artículo en realidad es visibilizar y posicionar a los trans en la pantalla chica y grande, y conocer cuál ha sido su rol hasta ahora, y a cuál podría evolucionar en el futuro. Para ello, quiero aclarar algunos conceptos técnicos:

Transformismo o travestismo: Aunque se le confunda a veces con trans, esto constituye solo una actividad y no necesariamente una identidad de género (Aunque podrían coincidir). El disfrazarse de otros géneros puede ser llevado a cabo por alguien cisgénero, para propósitos recreativos o humorísticos, o simplemente como un show. No implica homofobia ni transfobia, es solo un disfraz. Ejemplos que se me vienen a la mente en el cine son “Tootsie” o “Mrs. Doubtfire”.

Transgénero: Es una identidad sexual en la que una persona se siente de un género diferente al con que nació. Tiene que ver con las taxonomías biológicas que utilizamos para clasificar a los sexos y géneros, que pueden ser cuestionadas. Ejemplos que se me vienen a la mente: “El Secreto de Albert Nobbs”, y la recién premiada “Una Mujer Fantástica”.

Transexual: Es cuando una persona transgénero se somete a una operación quirúrgica para coincidir con el sexo al cual siente pertenecer. Ejemplos en el cine: “La Chica Danesa”. Ojo que no es lo mismo que hermafroditismo, que es cuando los cambios biológicos vienen de nacimiento.

Para seguir con el análisis, voy a tomar prestados dos tests que se hicieron en minorías que han gozado de más presencia en la pantalla, que se han ganado un espacio y me gustaría que sucediese lo mismo con la comunidad trans:

El Test Gay de Bechdel

Adaptación del Test de Bechdel orientado a las minorías sexuales en películas o series. Las cuatro reglas elementales son:

Hay dos personajes que son gays.
Interactúan entre ellos de alguna manera.
No dan consejos “maricas” al protagonista.
No mueren al final (Como en “El Secreto en la Montaña” o “El Código Enigma“).

En el caso de los trans en particular, creo que hemos superado los tres primeros. Actualmente no necesariamente son personajes cómicos o ridículos, pero en muchas ocasiones mueren al final. Por ejemplo, las antes mencionadas “El Secreto de Albert Nobbs” y “La Chica Danesa”. Ahora, ustedes me podrían decir, que en “Una Mujer Fantástica” eso no pasa, lo que conduce al otro modelo a tomar prestado:

Ley de Deggans

Se remite principalmente a cuestiones raciales, aunque puede extenderse a otras minorías si hace falta. Sus normas básicas son:

Hay al menos dos personajes relevantes que no son blancos.
La película no es sobre cuestiones raciales.

Originalmente, la aparición de una minoría en pantalla implicaba casi forzosamente que la temática de la película fuese la discriminación. Es decir, las primeras películas con gays o negros se trataban de la discriminación a estos. Fue necesario un largo proceso para que estos personajes aparezcan sin ser victimizados (Una de las primeras películas con un personaje negro relevante y cuya etnia no fue tema, fue “La Noche de Los Muertos Vivientes” de George Romero. También hay series como “Torchwood” en las que hay protagonistas gays y no se tratan de homosexualidad). Pero el caso de la comunidad trans, es más reciente, y es natural que el tema sea la discriminación e inclusión, como los ejemplos antes mencionados. Al menos, ya hemos dejado atrás la visión cómica o ridícula que había antes. Para mencionar dos ejemplos en la pantalla chica:

Quima en “Merlí”, tiene un episodio completamente dedicado a ella, cuyo título es la teórica queer “Judith Butler”. Ella misma le dice a Merlí que no juegue al modernillo cool con ella, además de aclararle que ella no va disfrazada. Otro ejemplo que aborda de manera más liviana y cómica el tema es la serie de anime “Están Arrestados”, en la que ingresa al cuerpo de policía una trans, Aoi Futaba, lo que desencadena situaciones cómicas como que sus compañeros se sienten incómodos cuando la ven cambiarse en el baño. En ambos casos, el personaje trans aún es el tema central de ese episodio en cuestión, pero en sus apariciones futuras pasa a ser solo un personaje más. En “Están Arrestados”, se demuestra que quizá la inclusión pasa también con aprender a tomarse las cosas con más ligereza y sin tanta gravedad, el dejar de considerar a las minorías como a un sujeto en constante vulnerabilidad y necesitado de protección, del que uno también podría reírse (Dentro de ciertos límites, por supuesto). Además, la animación trae consigo la ventaja de que desaparecen por completo las diferencias físicas, y el personaje luce exactamente como una mujer, y es imposible distinguirla. Acá el episodio con su primera aparición:

Lo que espero que pase en el futuro con la figura de la comunidad trans en la pantalla es que sus apariciones crezcan, que superemos los Test Gay de Bechdel y la Ley de Deggans, que haya más personajes protagónicos, que no sean necesariamente cómicos (Aunque no me apongo a que los haya eventualmente), que no mueran al final y que sus apariciones no se limiten solo a películas con temática de inclusión o discriminación. Esté uno satisfecho o no con los resultados de los Premios Oscar, personalmente me alegro por el paso que hemos dado, y ojalá que en el futuro ni siquiera sean tema los actores trans en el cine y televisión.

Por Felipe Tapia, asiduo lector de etiquetas en los envases de shampoo.

Autor: Cine

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