“Insaciable” ¿Debe prohibirse una serie por gordofóbica? ¡Con Trailer!

Primero fueron las mujeres. Luego las minorías raciales. Les siguieron las orientaciones sexuales, expresiones de género, y personas con discapacidad ¿Son los gordos los siguientes? El cine y televisión están viviendo una época revolucionaria en cuanto a términos de inclusión de minorías, y es difícil no sumarse a eso. El problema es cuando ciertas comunidades se ofenden porque los contenidos emitidos los hacen sentir incómodos. Y eso ya es censura.

En una sociedad que instala estándares de belleza y que a través de los medios busca siempre explotar tu inseguridad (No seas gordo, vístete a la moda, no tengas mal aliento, cuidado con el tránsito lento), los gordos se han mostrado bajo tres formas básicas: como el personaje gracioso, como un malvado, y en ocasiones efectivamente para tratar el problema de la discriminación a la gordura (Por ejemplo el personaje de Santi en “Merlí”). Pero los tiempos cambian. Incluso la imagen estereotipada del cerdo capitalista con habano ha sido sustituida por un yuppie neoliberal delgado, que se ejercita y come orgánico, y la del obrero flaco y desnutrido por una clase trabajadora que se alimenta de comida chatarra y por ende, pasado de kilos. ¿Es posible darles otro rol? Sin duda hay ejemplos pero son excepciones. Sin embargo ¿Deberíamos llegar al punto de prohibir promover la delgadez como una virtud?

La nueva serie de Netflix, “Insaciable”, está pensada para emitirse el 10 de agosto, sin embargo, una nefasta campaña en change.org está reuniendo firmas para censurarla por ofensiva y normalizar el bodyshaming (burlarse del aspecto físico). La historia trata sobre una chica obesa que a menudo sufre bullying por parte de sus compañeros, por lo que decide ejercitarse, bajar de peso y luego vengarse de sus compañeros. Pueden ver el trailer acá para que sepan de qué va la serie:

Claramente se busca seguir una tendencia similar a la de “13 reasons Why”, abordando problemas que son de interés para los adolescentes. Hasta acá todo bien. La historia podría ser interpretada como una oda a la autosuperación personal y a la lucha contra nuestros límites, pero la recepción fue, evidentemente, otra:

“Por mucho tiempo, la ficción le dijo a las mujeres y niñas jóvenes e impresionables, que para ser populares, tener amigos, ser deseables para los hombres y para tener valor como ser humano… hay que ser delgada.La toxicidad de estas series es más grande que solo esta serie en particular. No es un caso aislado, pero es parte de un problema mayor que les puedo prometer que cada mujer ha enfrentado en su vida, el estar en algún lugar de la escala en que evalúan su valor según sus cuerpos, para ser objetos deseables para los hombres. Eso es exactamente lo que esta serie hace. No solo perpetua la toxicidad de la cultura de las dietas, también cosifica el cuerpo de las mujeres”. Esas fueron las palabras de la chica que inició la junta de firmas en change.org, Florence Given.

El problema con esta manera de pensar es que no defiende a la gente gorda. Ataca a cualquiera que quiera dejar de serlo. De hecho, el bullying es un tema tocado en la historia, por lo que nadie en su sano juicio podría ponerse del lado de los abusones. Bajo esta lógica, habría que censurar cualquier historia en la que el personaje baje de peso, ya sea con dietas o ejercicios. Incluso, podríamos ir más allá y eliminar cualquier historia con un personaje que haga ejercicio, desde Daniel Larusso en “Karate Kid” hasta Goku en “Dragonball”, pues todos sabemos que perder peso es una de las consecuencias naturales de ejercitarse.

El otro problema, a mi juicio, es que se trata nuevamente de una cuestión de género. Probablemente si se tratara de un protagonista masculino, que baje de peso no habría sido considerado tan ofensivo. Hay que reconocer, eso sí, que ello se debe a que vivimos en una sociedad patriarcal en la que a la mujer, mucho más que al hombre, se le exige estándares altísimos de belleza. Por este motivo es que uno puede bromear con su amigo y llamarlo “Guatón tal por cual” y nunca se ofenderá o sentirá desvalorizado, no si tratas a tu amiga gorda de “Hola Guatona tal por cual”. La solución a esta evidente diferencia en el trato no es decirle a la mujer que está bien tal y como está, que es bella así como es y que no es necesario que haga ningún cambio, sino en igualar nuestro trato, siempre con respeto hacia el otro, y reconocer que alguien, hombre o mujer, sea gordo, no afecta en su valor como persona, pero si quiere intentar adelgazar, bien por él/ella. Decir que todos somos delgados equivale, finalmente, a decir que nadie lo es. Los estándares de belleza van a existir siempre, podemos cuestionarlos, sustituirlos por otros (En ciertas culturas tribales la gordura es sinónimo de belleza, o sin ir más lejos las modelos de décadas pasadas tenían mucho menos busto y menos cintura), pero siempre existirá gente que no encaje con esos estándares. Y eso, hay que aceptarlo.

Debby Ryan, la actriz que encarna a la protagonista de “Insaciable”, declaró en respuesta a la campaña: “Como alguien que se preocupa profundamente por la forma en que nuestros cuerpos, especialmente el de las mujeres, es avergonzado y fiscalizado en nuestra sociedad, estaba muy emocionada por trabajar en Insaciable, porque es un show que trata y confronta estas ideas a través de la sátira. La sátira es una forma de dar toques de diversión a temas difíciles, trae la oscuridad a la luz e introduce conversaciones complicadas. Tengo que reírme de mi dolor, sino me perderé, lloraré y me quedaré atascada en vez de trabajar en ello. Es un mecanismo de defensa y, para muchas personas que cuentan estas historias, es una forma de sanarme. Los últimos días he visto cuántas voces son protectoras y hablan con fiereza sobre estos temas de la serie. Estoy agradecida por ello, y confortada por ello, porque también quiero que esas historias se cuenten bien. Doce años he lidiado con mis propios problemas respecto a la imagen de mi cuerpo, problemas que me insertaban y sacaban de lugares terribles y a los que no quiero volver, cosas que todos los días elijo dejar atrás. Me mostraron que este show estaba dispuesto a ir a lugares reales respecto a lo difícil y aterrador que puede ser moverse en el mundo en un cuerpo, ya sea que sea halagado o juzgado por cómo es, y lo que se siente rezar por ser ignorado porque es más fácil que ser visto. Para Lauren Gussis, nuestra guionista y showrunner, era importante -y para mí también- que en cualquier escena en que Patty fuera ‘gorda’, eso no fuera usado como línea de remate, y nunca justificar el abuso que sufre. El humor no es la burla hacia la gordura. La redención está en identificar a los abusadores y decir ‘esto no está bien’. No estamos en el negocio de la burla. Estamos para aportar una mirada crítica en los sistemas rotos y dañados que igualan delgadez con valor. Espero que los fans esperen a ver el show antes de juzgar. Si eliges este camino, creo que te reconocerás a ti misma y a las cosas que te enojan respecto a nuestra cultura fracturada y obsesionada con la belleza”.

Y es preocupante, porque el público es cada vez menos tolerante con las sátiras, o con toda obra que busque problematizar la realidad sin dar una moraleja directa y simple (Ejemplos como la criminalización del libro “Lolita” de Nabokov o el cuadro “Teresa soñando” del pintor Balthus son una clara muestra de ello).

Daniel Giglioli en su ensayo “Crítica de la víctima” nos dice: “La víctima es el héroe de nuestro tiempo. Ser víctima otorga prestigio, exige escucha, promete y fomenta reconocimiento, activa un potente generador de identidad, de derecho, de autoestima. Inmuniza contra cualquier crítica, garantiza la inocencia más allá de toda duda razonable. ¿Cómo podría la víctima ser culpable, o responsable de algo? La víctima no ha hecho, le han hecho; no actúa, padece. En la víctima se articulan carencia y reivindicación, debilidad y pretensión, deseo de tener y deseo de ser. No somos lo que hacemos, sino lo que hemos padecido, lo que podemos perder, lo que nos han quitado.”

¿Queremos solo personajes planos que solo padezcan, y no actúen? Yo personalmente prefiero que la protagonista haga algo, baje de peso, que los personajes deben crecer en sus historias. Que sean, no que padezcan.

Por Felipe Tapia, el crítico por el que te dejó tu ex

Autor: Cine

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