Final de temporada 2 de “Better Call Saul”: ¡Queremos ver pronto a Saul!

Afortunadamente, lo que tanto temía no pasó. Por unos momentos pensé que “Better Call Saul” iba a ser una nueva “Smallville”, y que tendríamos que esperar diez temporadas para que Jimmy McGill se convirtiese en Saul. Sin embargo, la transformación está cada vez más cerca. Jimmy ya se ha independizado, ha aceptado su naturaleza chanchullesca como una cualidad de la no vale la pena huir, e incluso en un episodio mostró sus coloridos trajes característicos.

Hay que reconocer eso sí las muchas veces que el protagonismo se lo ha robado Mike, haciendo que uno se pregunte si este merece su propio spin off. Se han sumado varios personajes de la serie “Breaking Bad”: Los hermanos Salamanca, el tío Héctor, un novicio Krazy 8, pero la inclusión se ha hecho con elegancia, no ponerlos solo por poner o como estrellas invitadas, ni alterando la coherencia argumental de la serie original (Como ocurre con las precuelas de “Star Wars”: ¿Chewbacca y Yoda se conocían? ¿WTF?). A ratos pareciera que la historia de Mike es una serie aparte, ambos personajes se cruzaron escasamente en esta segunda temporada, y nos preguntamos si esto se mantendrá o se volverán colaboradores más ocasionales (Recordemos que gran parte de los contactos turbios de Saul en “Breaking Bad”, como Gus Fring, son gracias a Mike).

Otra cosa que me gustó bastante es que pese a que la serie nunca trata de ser una nueva “Breaking Bad”, maneja una narrativa similar, recurriendo a los símbolos constantemente. Por ejemplo, el vaso de Jimmy que no encaja en al auto que le dieron, es un símbolo recurrente de que él no encaja en ese mundo, no se siente cómodo. Estos símbolos aparecen cada vez más y hay que tener ojo para notarlos, pues entregan pistas importantísimas, como el mono inflable en el que se inspira Jimmy para sus coloridos trajes y corbatas.

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Otra cosa que quizá la torna bastante atractiva es el hecho de que, al contrario que “Breaking Bad”, no es una historia sobre el bien y el mal. Es decir, sabemos que Walter White no era malvado, pero las circunstancias precisas le hicieron sacar lo peor de sí. Pero en el caso de “Beter Call Saul” es un poco más complicado. En la primera temporada a todos nos dio coraje lo que Chuck le hace a su hermano menor, pero en esta segunda temporada, al ver a Jimmy farrearse tantas buenas oportunidades por su natural tendencia al chanchullo, vemos la historia desde otra óptica, y quizá Chuck sí tiene razón al advertirle a Kim y los demás que tengan ojo con Jimmy. Y el mundo real está lleno de Jimmys: Gente que hace cosas a la mala, busca el camino fácil, pero quizá no son necesariamente malas personas. Piensen lo que ha pasado actualmente con nuestra clase política ¿Cuántos ciudadanos comunes no se comportarían igual en la misma situación?

Espero sinceramente que la serie mantenga este ritmo y quizá dentro de poco alcancemos a los eventos de “Breaking Bad” e incluso a los Flashforwards de Saul trabajando en una cafetería en Nebraska luego de que haya tenido que crearse una nueva identidad. Porque de verdad creo que Saul merece algo mejor en su vida pasada y futura. Por mientras, parece que hay Jimmy McGill para rato. Y Mike también.

Por Felipe Tapia, el crítico que no tiene  tele ni Internet, pero igual se las apaña

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