“Dragon Ball Super”: Crítica del primer episodio.

Reconozcámoslo: el triunfo de Chile fue solo una pantalla para distraer a la ciudadanía de los temas relevantes, como el estreno del primer episodio de “Dragon Ball Super” ¿Qué decir de esta secuela? Bueno, transcurre un poco después de los eventos de las tres últimas películas y explota al chanchito alcancía que es la franquicia. Esta serie elimina de un plumazo la historia no canon de “Dragon Ball  GT” pero no los eventos del último torneo en el que terminó la serie “Dragon Ball Z”. Es decir, se sitúa después de las mencionadas películas (Que tienen lugar después de la derrota de Majin Boo) y antes del torneo en el que los personajes conocen a Oob. Y como no tengo nada mejor que hacer y mi vida es una mierda, voy a comentar este primer episodio de esta serie que regresa luego de tantos años. Pero antes, quisiera hacer una breve reseña de lo que fue esta emblemática saga, cuyo lugar en el panteón del anime ya no puede ser discutido ni por su más enérgico detractor, a estas alturas:

En primer lugar, debo aclarar que me considero un seguidor de la primera parte de la saga, esa con un Goku niño, con tramas más aventureras y menos hiperbólicamente poderosas. Advierto que me simpatizaban mucho más los personajes como Yamcha, Krillin, Lunch, Oolong y el Maestro Roshi, y que nunca enganché mucho con los pelucones rubios como Vegeta, Trunks, Gohan y compañía. Siempre quedé desconforme con lo que hizo Toriyama con sus primeras creaturas (¿Qué chucha le pasaba con Yamcha al autor? ¿Fue una venganza tipo Roto Quezada de Pepo?), desplazando su protagonismo para darles más tribuna a personajes cuya única gracia era, según un servidor, dejar la cagada cada tres por cuatro y destruir planetas tirándose un peo. Me gustaba cuando las esferas del dragón eran un elemento importante de la trama y no solo una manera burda de revivir a los que mataban. Y me gustaba más cuando la trama era menos repetitiva, y no se acoplaba al patrón de “Goku está en el nivel 5, llega un enemigo de nivel 6, Goku entrena para llegar al nivel 7, el malo se transforma al nivel 8, Goku alcanza el nivel 9 y lo derrota, y ligerito viene el villano nivel 10”. Se los digo desde ya, para que se vayan preparando para lo que viene y no me insulten. O bueno, insúltenme si quieren, mi autoestima no se verá afectada.

Eso sí, tampoco es que crea que “Dragon Ball Z” sea una mala serie. De hecho, a pesar de todos sus defectos tenía cosas muy buenas, momentos memorables que no eran empañados por los malos, personajes valiosos, un humor que encajaba perfectamente con los momentos épicos sin arruinarlos, y una propuesta que caló hondo en varias generaciones de fanáticos. Aun así, me sigo quedando con Goku chico. Sin embargo, creo que hasta el fan más fan debe admitir que la saga se alargó demasiado, lo que hace cuestionarse bastante este nuevo alargue y lo que le termine haciendo a la franquicia. Akira Toriyama intentó terminar la serie varias veces: Luego de la primera vez que el dragón fue llamado, después de Piccolo Daimakú, al terminar la saga de Freezer, al terminar la saga de Cell (Dejando a Goku muerto y Gohan como su sucesor, hecho que terminaron pasándose por la raja finalmente), y al final de la saga de Majin Boo, con un  Akira Toriyama hastiado de su propia creación, intentando continuar una historia archi acabada.

Pero como dije antes, estamos ante uno de los referentes más importantes del género, te guste o no la serie, y creó escuela en la época, inspirando a muchos autores que recogieron varios de sus elementos, que nadie puede negar. Muchos de los principales arquetipos y lugares comunes del animé fueron definidos en “Dragon Ball”: el protagonista torpe, comilón  y descuidado, el niño super fuerte que se enfrenta en igualdad de condiciones con los adultos, la idea del esfuerzo y la autosuperación, los secundarios que tratan de igualar en poder al protagonista, el antihéroe rival, el viejo verde, los secundarios cómicos, el ir incrementando las capacidades conforme avanza la historia cual RPG, etc. Probablemente sin “Dragon Ball” no habría “Hunter X Hunter”, “One Piece”, “Naruto”, “Dragon Quest”, “Slayers”, “Ranma”, etc.

Como todo producto rentable, la saga se resistió a morir, retornando en una mediocre y poco exitosa serie llamada “Dragon Ball GT” en la que Toriyama no participó, que buscaba sin éxito revivir la espíritu de la serie original, con un Goku niño nada convincente. Luego la franquicia siguió siendo explotada a través de películas y especiales en los que se incorporaban elementos incoherentes a la historia, como un hermano de Vegeta del que nunca se habló antes, sirvientes de Freezer que no tienen nada que ofrecer como rivales, el propio Freezer que a estas alturas podría ser derrotado por Yayirobe, un Pilaf que ya no da risa y que patea tanto como el Equipo Rocket, y un repentino dios de la Destrucción al que nadie se había referido antes, siendo que algunos personajes lo conocían. Pero bueno, todo eso preparó el camino para la nueva serie “Dragon Ball Super”, que demuestra que la serie puede revivir más veces que Krilin.

La historia arranca mostrándonos la faceta más humorística de la serie, en lugar de partir con los épicos combates de la vieja usanza. En el primer capítulo nos aclaran que Gohan y Videl ya se casaron, pero no se muestra a Pan, que ya estaba en el vientre de su madre en la película “La Batalla de los Dioses”. Y ni siquiera tiene guata, así que tenemos que asumir que estos eventos transcurren muy poco tiempo después.

Una de las cosas que me gustó del episodio es que se concentran en Goku, Gohan, Milk, Goten, Trunks, Satan y Boo. Y nada más. Lo cual me parece bueno, porque uno pensaría que nos van a atiborrar de personajes hasta hacer el episodio insufrible, como una especie de muestrario, pero se prefirió dejar para el próximo episodio a otros como Vegeta, Bulma, Piccolo, Yamcha y compañía. Sin embargo debo decir que la trama es un poco plana: si todavía no hay combates, tampoco está el humor que caracterizó a la saga: solo situaciones demasiado cotidianas para personajes que no acostumbraban serlo, como Mr. Satan entregándole dinero a Goku, Goten y Trunks consiguiendo un regalo para Videl, y un Gohan y Videl iniciando una pacífica vida marital. Se echa de menos el humor desmadrado y políticamente incorrecto, la pachotada absurda, y el despliegue de situaciones estrafalarias que solía ser norma en los episodios de “no combate”. Pero hay que decir que solo fue el primer episodio, y es posible que se esté pavimentando el camino para algo más grande. Una secuencia en la que Bills destruye medio planeta nos da una idea de para dónde irá la historia. Ya nos adelantaron que existen 12 universos, cada uno con sus galaxias y dioses, así que se espera que la cosa dé para rato.

¿Mi impresión final? Creo que “Dragon Ball Super” es una serie que se debe ver con expectativas no muy altas. Se tiene que mirar con indulgencia, con cariño, como una oportunidad de volver a ver a los personajes con los que crecimos, sin exigirles mucho. Es como ir a ver jugar a Maradona o ver tocar a Chuck Berry: es un lujo verlos, pero tampoco se les puede pedir tanto a estas alturas. “Dragon Ball Super” es una saga alargada forzosamente, y eso ni el más fanático lo puede discutir. La razón por la que ha sido resucitada con las esferas del dragón es pura y llanamente para sacarle dinero. No debemos olvidar nunca eso cuando la veamos.

Lo mejor que podemos esperar de esta nueva serie es que nos regalen una última historia disfrutable, que respete la esencia de los personajes y que los errores de continuidad sean los mínimos, como por ejemplo por qué todos estos eventos nunca fueron mencionados en el torneo en el que aparece Oob. Aunque ¿Quién sabe? A lo mejor después de este episodio nos dan una sorpresa, y nos demuestran que como “Doctor Who” o “Star Trek” una serie muy longeva puede ser revivida con buenos resultados.

©Por Felipe Tapia, el crítico que demuestra elegancia y estilo al caminar.

Fuente imagen: http://cde.2.trome.pe/

Mira también: El año en que Goku y sus amigos apoyaron a la educación chilena.

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4 Comentarios

  1. Hola, te aclaro que la serie es posterior a Majin Boo pero no a las películas. Por eso Videl o está embarazada, y Gokú aún no conoce al Dios de la destrucción. Por ello es que no se va a entrenar con Wis y si con Kamizama, lo que de hecho explicaría el inicio de la batalla de los Dioses. También se dijo que el final con el torneo de las artes marciales también sería eliminado por esta nueva serie. Final que por lo demás es muy malo.

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    • Gracias por la aclaración amigo. No sabía lo de que eliminarían el último torneo. Siempre me pareció ridículo que Pan peleara con 4 años. Muy sayayin será pero ¡4 años!

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  2. Gran crítica,
    de verdad el tratamiento de personajes a lo largo del tiempo, implica complejizarlos por lo que, espero que la serie, aparte de sentir ese carácter nostálgico como dijiste, a la vez, tenga una riqueza dramática superior.

    Yo soy fan de la potencia psicológica de dragon ball z, como las contradicciones de Vegeta y los conflictos internos de Gohan con su padre y sus deseos de que pelee. Pero comparto tu opinión.

    Saludos.

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  3. Quisiera saber, a nadie le gusto ” Dragon ball GT” ?? porque solamente leo criticas malas de eso y quisiera saber que piensan todos. Gracias

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