Descansa en paz, Stan “The Man” Lee, en el olimpo

Era de esperarse, la gente vieja muere, y Stan tenía 95, pero aun así, sigue siendo una tragedia. Creo que no conviene sumergirse en la clásica plañidera cada vez que un famoso nos deja, Cthulhu sabe que este último tiempo han partido muchos. Y a Stan “The Man” Lee no le habría gustado que fuese de esa manera. Por lo que decidí secarme las lágrimas, sorberme los mocos, enterrar mis sentimientos y enumerar los motivos que hicieron del señor Lee un pionero:

Él Mismo se erigió como un personaje en los comics. No solo porque de tanto en tanto aparecía (Al igual que como lo hizo en las películas), sino porque se mencionaba en los créditos, le hablaba a los lectores, y eso le permitió volverse un ícono.

Fue el responsable de la Edad de Plata de los comics. Digan lo que digan, hasta DC debería prenderle una velita. Con Stan Lee comenzaron a caerse los héroes planos, estos comenzaron a ser más humanos, imperfectos, una chispa de oscuridad que estalló en los años 80. Pero Stan fue quien la prendió. Cómo olvidar a La Mole, Hulk, Spiderman, personajes llenos de fallas, inseguridades, impulsos y apetitos que terminaban siendo su peor enemigo a la hora de ser un héroe.

La adultez de los comics. Bueno, puede que sus guiones no sean ninguna obra maestra de la literatura, pero en sus comics comenzaron a tratarse problemas más reales, como el racismo en X-Men, la corrupción política, las fallas del sistema penal en Daredevil, la manipulación de los medios en Spiderman, y tantas otras semillas que fueron plantadas en su época y que con los años florecieron.

El contacto con los lectores: El dirigirse a estos en segunda persona, el incluir un correo para dar sugerencias, reclamos, etc., fue otra jugada de esta época y Stan Lee tomó parte en ella. También lo hizo con mucho sentido del humor, y sin ningún miedo a reírse de sí mismo.

El tomar riesgos: cambiar el reparto de los Vengadores a pocos números de su formación, darle la oportunidad a secundarios como Silver Surfer o Pantera Negra, fueron decisiones que mostraban que el legendario guionista disfrutaba de su trabajo, se encariñaba con sus personajes más allá de las ventas y era capaz de salir de lo seguro o la zona de confort.

Sí, sabemos que su obra no fue perfecta (¿Alguna sí lo es?) y que su trabajo en ocasiones era ingenuo, pero nadie puede negar su aporte al mundo de los comics de superhéroes. No se pueden negar ciertos subtextos machistas o anticomunistas propios y comprensibles para la época, que Alan Moore parodió muy bien en su obra “1963”. Sí tuvo su etapa oscura a principios del 2000, guionizando nefastamente a los personajes DC o animando realities. Mejor recordarlo por su legado. Pero eso también forma parte de reconocer a los grandes: sus flaquezas y fortalezas.

Sus últimos días no los pasó regodeándose con los millones acumulados. Siguió siendo parte del mundillo de los comics, apareciendo en series como “Los Simpsons” o “The Big Bang Theory”, haciendo cameos en las películas, participando de la producción, o incluso interpretando a personajes como Mr. Lumpkin. ¿Alguien podría haber previsto que lo que hicieron Stan Lee, Steve Ditko y Jack Kirby en los 60 iba a terminar en la monstruosa industria cinematográfica que es ahora, comprada incluso por Disney? Comenzó como un mozalbete en Timely Comics, creando historias de vaqueros o románticas, para luego pasarse a los monstruos y marcianos.

Posteriormente se le pidió crear superhéroes, para competir con La Liga de la Justicia que estaba sacando DC. Y ahí comenzó todo. A él se le ocurrió el método Stan Lee, porque debía realizar varios guiones mensuales y no tenía tiempo, por lo que le entregaba un boceto a cada dibujante para que este completase la historia a su gusto.

Recordaremos sus nombres que empezaban con la misma letra, para poder recordarlos fácilmente: Scott Summers, Peter Parker, Bruce Banner, Matt Murdock, Reed Richards, Warren Worthington, etc. Recordaremos su obsesión con los accidentes científicos para explicar el origen de sus personajes, en contraste con la compañía DC, que solía explicar a sus héroes con un origen extraterrestre, dinero o por nacimiento. La explosión de los rayos Gamma en Hulk, la picadura de araña en Spiderman, los rayos cósmicos en Fantastic Four, incluso el accidente genético que supone ser mutante en X-Men.

Revisen la mayoría de los comics Marvel actuales. La mayoría comienza con “Stan Lee presenta”. Su legado permanece, aunque los comics ahora hayan tomado un rumbo tan distinto en estos tiempos modernos.

Que te salgan pulentos los comics con Jack Kirby en el más allá, maestro. Y ven a hacer un cameo a la Tierra de vez en cuando. Descansa, The Man.

Autor: Cine

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