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Crítica “The Man In the Highcastle”, Segunda Temporada: Cómo son las nuevas adaptaciones

Antiguamente se usaba el ombligo en la frente, luego vino la mudanza y se fue a la panza. En el futuro con el terremoto, se irá…no, no me hagan caso, el fin de año me tiene medio estúpido. Antiguamente una buena adaptación tenía que cumplir con estrictos estándares de fidelidad a la obra original. Salirse de la historia era un pecado imperdonable, sobre todo para los puristas. Un buen adaptador era el que respetaba la vaca sagrada del libro u obra madre, y las licencias creativas se cometían siempre con sutileza y respeto.

Pero la realidad ha cambiado. La globalización e Internet ha permitido que los consumidores tengan acceso a las obras originales con mucha más facilidad. Legiones de fans pueden descargar los comics de “The Walking Dead” o compran el cuneta o leen el Kindle de “Juego de Tronos”. Recuerdo con satisfacción cuando mis alumnos devoraban el último Harry Potter antes de que saliese la película, porque no se aguantaban para que saliese esta última. Por eso resulta difícil satisfacer los paladares de los nuevos fanáticos, y adaptar una obra exige cosas distintas ¿Quién va a querer ver una historia que ya conoce?

Antes no era así. El target de películas como “La Naranja Mecánica” o “Blade Runner” no eran en su mayoría conocedores del libro, y la obra pudo llegar a un público masivo. Pocos sabían que el título original del libro de Philip K. Dick era “¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?” (Paciencia, ya voy a llegar a la serie, no se me desespere).
“The Walking Dead” y “Game of Thrones” saben que tienen que ofrecerle algo distinto a su público, y que si el caballito de batalla de sus series es la sorpresa, es preciso reconocer que el grupo de seguidores que ha leído la obra original es mucho mayor que la minoría de los 70 u 80. Con “The Man in the Highcastle” pasa algo parecido. Philip K. Dick ha sido inspiración para peliculazas del tipo “Blade Runner”, “Total Recall”, “A Scanner Darkly” y “Minority Report”. Pero sus incursiones en la pantalla chica han sido escasas.

Buenísimas series de ciencia ficción están viendo la luz. Los efectos digitales y el creciente mercado de series lo han hecho posible. Sci-Fi produjo “Childhood’s End” de Arthur C. Clarke, y próximamente HBO hará lo suyo con “Fundación” de Isaac Asimov. Amazon ha iniciado su participación en la industria con esta joyita de Philip K. Dick, y ya van en su segunda temporada, iniciada recientemente.

La verdad, si alguien no ha leído el libro encontrará aquí una interesante ucronía histórica, que plantea un mundo en el que los nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial, y el choque cultural entre japoneses y alemanes, que dominan sendas partes de Estados Unidos, es inevitable. Sin embargo, el lector purista puede que se sienta decepcionado con una historia que cada vez más se aleja de su fuente de inspiración. Estos pocos capítulos que lleva esta temporada han desencadenado en una serie de acontecimientos que, aparte de los personajes, poco recogen del libro. Y como fan del libro que soy, si me sacudo mis prejuicios, creo que no han hecho un mal trabajo. No es ni por asomo una serie excelente, pero está hecha con respeto, y las libertades creativas son sobrias y muchas veces entendibles, como las escenas de romance o acción.

Hay que reconocer que es un acto de valentía actualmente coger una obra respetada por una comunidad y hacerle cambios, pues las hordas de fanáticos no perdonan, y una mala crítica puede matar a un proyecto, ha pasado varias veces. Así que apostar por los cambios que ha tenido la serie es a todas luces una apuesta atrevida, pues el reto es no perder el espíritu de la obra original (Cosa que no ha pasado en adaptaciones excesivamente libres, como “Preacher“, cuyos personajes no se parecen en nada a los originales y la adaptación se convirtió en prostitución).

El único reparo que tengo con la historia es el hecho de que el libro no da para una historia tan larga, y muchos cambios se han hecho para alargar la serie, y eso puede que en algún momento sea un valor agregado a la adaptación, pero llegará un día en que restará más de lo que sumará. Espero que “The Man in the Highcastle” no supere una tercera temporada, si no, se avecina un futuro catastrófico y distópico.

Por Felipe Tapia, el crítico que toma el pan con las manos y no con las tenazas en el supermercado

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