Ya cada vez queda menos para que llegue el 1 de febrero, fecha en que arribará en los cines nacionales la esperada “La forma del Agua”, escrita y dirigida por Guillermo del Toro. Si no sabe quién es, quizás si le menciono “El laberinto del Fauno” o “Hellboy” (1 y 2) puede que sepa de quién hablamos. Si no ha visto ninguna de sus películas, puedo asegurarle que se está perdiendo a uno de los mejores directores del cine actual.

“La forma del agua” es una película hermosa; siguiendo con el estilo de Del Toro, es una hermosa mezcla de la fantasía con la realidad. El mundo que rodea a Elisa, la protagonista, es dolorosamente real; es huérfana y muda, por lo que nunca podrá optar a un mejor trabajo que el de asear una base militar. Sus mejores amigos pertenecen a minorías en una sociedad anticuada y su forma de ser sólo calza en el pequeño mundo que ha construido para los que ama. Todo cambia cuando, a la base militar en la que trabaja, llega una criatura acuática desconocida. Un dios, según lo que dicen los científicos que lo estudian. Para Elisa, el inicio de encontrar su lugar en el mundo.

He pensado mucho en qué escribir sobre esta película, porque sólo puedo pensar en una palabra: hermosa. Es una hermosa historia de amor, hermosamente contada, con hermosa cinematografía. Pocas veces había estado tan de acuerdo con los premios a mejor director, pero, en este caso, estoy mil por ciento de acuerdo. No hay nada de lo que pueda quejarme (y eso que soy bien quejona); tiene hermosa dirección de fotografía, hermosa dirección de arte, hermosa música, hermoso todo. Todos los personajes, incluso aquellos que hacen el papel de “malos”, son bellos, resaltando a Elisa, un personaje tan adorablemente cautivados, que no creo que haya alguien que no se enamore de ella y su historia. Lo que más me gusta de Elisa, es que es hermosa en una forma tan poco convencional … lo mismo la criatura marina. Hermoso de una forma no convencional. Y es tan sencilla, que de verdad es muy difícil hablar de ella sin caer en los malditos spoilers. Así que… no diré nada más. Sólo repetiré que es hermosa.

Es una película imperdible. Les aseguro que, de todas las nominadas a los premios de las diferentes academias gringas, será la más diferente, porque Guillermo Del Toro es de esos directores que aman de verdad lo que hacen, que aman a los monstruos y pueden encontrar la belleza en aquellos lugares que todos pasamos por alto. Se las recomiendo cien por ciento y, en serio, si no han visto nada más de Del Toro, es hora de que comiencen a hacerlo.

Les dejo el tráiler, que también es hermoso.

 

Por Gaby Potter.