Crítica de cine: “Creed 2”

La saga de “Rocky” es una de las más irregulares del cine en términos de calidad. Siendo la primera una joya del séptimo arte, con escenas que hasta el día de hoy son recordadas por los fanáticos, también hay secuelas para el olvido, en especial la tercera (a pesar de la canción “Eye of tiger”) y quinta parte.

Es por eso que la jugada de Stallone por revitalizar la saga en 2016, esta vez con Rocky como personaje secundario y no protagónico fue brillante, y nos emocionó hasta las lágrimas con “Creed”. Lo anterior hace de esta una secuela muy esperada, más aún si toma como base el conflicto que comenzó en la cuarta parte de Rocky, aquella donde se enfrentó con el ruso Iván Drago y que para muchos es la mejor de la saga original.

Ahora Adonis Creed es el campeón mundial, y después de tres décadas, el hijo de Iván Drago es un destacado boxeador en Rusia. Después de su combate con Rocky, Iván perdió todo, y fue olvidado completamente en su país. Es por eso que ve en Adonis la oportunidad de tomar venganza y recuperar su honor, a través de los puños de su hijo.

Mezclar esta nueva historia (la de Adonis), que está hecha con los códigos cinematográficos actuales, con una historia que empieza en los años 80 (en medio de la Guerra fría) parecía un poco forzado y además se podía dar que, más que una secuela de “Creed”, fuese un refrito de “Rocky 4”. Sin embargo, a pesar de los muchos elementos en común, “Creed 2” es capaz de volar con alas propias, rescatando (y citando) varios de los elementos antiguos y mezclándonos con la historia actual.

En esta cinta además Adonis toma un papel mucho más protagónico (lo siento Balboa), y los conflictos secundarios en general están muy bien manejados.  La relación de Adonis con su novia y con su madre, que en la película anterior eran casi anecdóticos, ahora cobran mayor importancia para la trama.  En ese sentido también hay un avance en el personaje de Drago, que en la cinta anterior era casi un robot pero ahora lo vemos como un ser humano que ha sufrido bastante, lo que nos permite empatizar mucho mejor con su historia.

De todas formas la película no es perfecta. El hijo de Drago a pesar de los fuerte y grande que es no brilla mucho como actor, por lo que no logra intimidar al espectador como sí lo hizo su padre en la película de los ochenta, quien sin actuar mucho tampoco, al menos intimidaba con la mirada y cinco o seis frases muy potentes. Las escenas de pelea y entrenamiento en “Creed 2” si bien están correctamente filmadas, no son tan épicas como en otras películas de la saga, quizás por un montaje más plano o incluso porque la música no es tan potente como debería… O quizás porque de verdad es innecesario (y molesto) mezclar la clásica música de Rocky, que es increíble e icónica, con un forzado hip hop para actualizarla.

De todas formas y a pesar de que estos detalles le quitan peso dramático a la película, igual es una digna secuela de la anterior y un muy buen cierre de la historia de Rocky, suponiendo que Stallone por fin termina para siempre con el personaje.

Por Juan Carlos Berner

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Autor: Cine

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1 Comentario

  1. Para mi fue y sera una fuente de inspiracio para el deporte las ganas de superacion en los entranamieto y las ganas de seguir adelante ante las advercidades .

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