Crítica de cine: “Cómo entrenar a tu dragón 3”

Por fin llegó la última y esperada película de esta exitosa trilogía… y nos encontramos con una extraña ambivalencia: es una buena película animada, solo que no es la mejor de la saga en cuanto al guion, pero es definitivamente la mejor en cuanto a fotografía, animación, modelaje y arte.

La presentación es la más débil de las tres películas, los diálogos en un principio suenan más exagerados que la primera y segunda entrega, las cuales se tomaban más en serio a sus propios personajes. Lo bueno es que, luego de este débil primer acto, nos presentan un excelente desarrollo, que paga tributo a las otras dos películas mientras que obtiene su propia identidad con su nueva historia y detalles que enriquecen todas las entregas. Además, ofrece el final más emocional que se ha presenciado en la historia de las películas animadas de Dreamworks, y sí, la secuencia de créditos puede hacer a todo tipo de personas llorar.

La historia nos presenta a Hipo, ahora un rescatador de dragones y el jefe de su pueblo, quién tiene que aprender a como ser un buen líder; asimismo, tiene que entender que su felicidad no es necesariamente la necesidades de los demás. Así lo expresa un claro y hermoso mensaje sobre qué significa el amor, creando excelentes paralelos entre su relación con su padre, la de él con Chimuelo, y con su novia Astrid. De hecho, el amor y las conexiones que tienen los personajes son el rol más importante de todos. Aún con todos los buenos ejemplos anteriores, el villano se percibía mucho más débil que en la segunda entrega, cuando se supone que es el más inteligente hasta ahora: simplemente no desafía las expectativas de los personajes, quienes siempre escapan fácilmente de todos sus trucos y nunca se percibe mucho peligro hasta los últimos momentos del acto final, el cual se toma mucho más en serio las amenazas que presenta el antagonista.

La cinta vale cada centavo si eres un seguidor de la saga de películas, pero no se puede decir lo mismo para un espectador común. De todos modos, logra entregar un mensaje sin necesitar sobreexponerlo, o que los personajes lo entreguen de forma literal (muchas películas, sobre todo animadas, sufren de ello) y el apartado visuales más que sorprendente. Es solo que, como mencionamos antes, la acción es más débil que en las otras entregas y, aun así, personalmente me dejó llorando los últimos quince minutos de la película.

Por Pedro Ascui.

Autor: Cine

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