Crítica de Cine: Climax, un viaje por la música, horror y muerte

Gaspar Noé está de vuelta. El director franco argentino shockeó al mundo entero con “Irreversible” en el año 2002, luego con “Enter the Void” el 2009 y hoy lo hace con “Climax”, una danza macabra que se sitúa en la Francia de los 90, en donde un grupo de bailarines se reúne en un edificio abandonado para ensayar una coreografía que nunca verá la luz.

La película comienza con una cámara de altura enfocando a una mujer aparentemente ensangrentada, gritando histéricamente, en medio de la nieve. La imagen es blanca y vacía. Al espectador le sugiere que algo malo ocurrió, y alimenta el morbo de saber qué fue lo que pasó.

Luego, en un televisor antiguo aparecen videos de cada uno de los bailarines que veremos a continuación. No vemos a quien está observando el video, porque que somos nosotros mismos. Noé nos ubica como si estuviéramos eligiendo el casting. Alrededor del pequeño aparato se sitúan dos pilas de películas VHS, en donde todos los títulos, de alguna manera, tienen relación con lo que veremos en 97 minutos de metraje. Incluso está “Suspiria” de Dario Argento… ya volveremos con eso.

Al potente sonido de Supernature, Aphex Twins, Daft Punk y otros, los bailarines van armando una coreografía sicodélica, potente, exagerada, muy armoniosa y en donde todos muestran de qué están hechos. Hombres y mujeres tienen su lugar, su orden y posición dentro del grupo. Todo esto es hipnótico y no podemos dejar de mirar. Lo que vemos no tiene nada de malo, por lo que nos da cierta tranquilidad y hasta olvidamos la escena inicial.

Al finalizar la gran coreografía, los bailarines beben sangría y fuman de sus cigarros. Hablan entre ellos, comenzamos a reconocer a algunas parejas, a los solitarios, y en general, sus rostros son cada vez más familiares. Incluso hay un niño que es hijo de una de las bailarinas. Es en este distendido escenario en donde comienza la degradación humana, cuando se dan cuenta que alguien había echado LSD a la sangría, por lo que todos están drogados.

Los movimientos de los bailarines, que ya parecían como si han sido poseídos durante la coreografía, se agudizan y exageran al estar completamente drogados. Y he aquí la similitud con “Suspiria” de Argento, porque ese filme se ambienta en una academia de danza en Alemania controlada por brujas, por lo que Noé magistralmente nos demuestra que el derrumbamiento del ser humano puede deberse tanto por influencias malignas como por drogas duras.

Noé abusa del rojo, de los pasillos largos (inevitable recordar a la traumática “Irreversible”), de los sonidos monocordes a los que el oído humano no está acostumbrado. Dentro del edificio, salón por salón, la cámara nos muestra como si de pronto fuera un hospital siquiátrico, en donde en cada habitación vive su propio calvario debido a las alucinaciones. ¿De verdad la mente humada puede llegar a tanto?

Destaco el plano secuencia de más de cinco minutos con el que el director abre en la coreografía inicial, en donde los bailarines entran y salen del cuadro según el ritmo del Eurobeat. Estas largas secuencias se repetirán durante el filme, pero serán transparentes para el espectador debido al caos que se está presenciando.

“Climax” es una experiencia tremenda, no es para cualquier espectador dada la rudeza de muchas de sus imágenes. Pero el viaje que propone y logra es alucinante, tan alucinante como la música, el horror y la muerte.

Por ©Daniel Bernal
En Twitter: @DanielBernalY

 

Ficha Técnica:
Título: Climax
Director: Gaspar Noé
País: Francia | Bélgica
Duración: 97 minutos
Elenco: Sofia Boutella, Romain Guillermic, Kiddy Smile

Autor: Cine

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