Crítica de cine: “Cementerio maldito”

“Pet Sematary” (o “Cementerio maldito” como se llama en español) es la nueva adaptación de la novela de 1983 escrita por el rey del horror Stephen King, aunque nos da una nueva historia con el mismo setting que la película antigua y la historia original de Stephen King, la cual fue nominada como mejor novela de terror, ganando muchos premios de literatura fantástica y de terror. La inspiración de King viene de hechos que le ocurrieron en unas vacaciones, dónde la gente del pueblo hizo un cementerio de mascotas, en el cual su hija enterró a su gato y su hijo fue casi atropellado.  Tomó estos sucesos y los torció completamente, incluso su esposa le dijo que era una historia demasiado oscura para ser disfrutada, y debo decir que la nueva adaptación es incluso más trágica y cruel que el libro. Cabe mencionar que quienes ayudaron a construir esta obra tan terrible fueron los escritores Matt greenberg y Jeff Buhler, quienes ya han tenido buena experiencia construyendo obras de terror, como “El vagón de la muerte”, “The Prodigy”, “Halloween: 20 años después”, entre otras, por lo que es seguro que esta nueva versión no decepciona.

 La presentación de la película no convence mucho en los primeros minutos: Además de abrir con un plano de un bosque, el cual recuerda mucho a “The Shinng”, nos cuenta la historia de la familia Creed, que se va de la ciudad para vivir en el campo, alejados de los demás y con solo un vecino, un personaje misterioso que habla en acertijos. Cuando el gato de la familia muere, lo entierran en una tierra que es conocida por los indios por estar maldita, pero que puede traer de vuelta a los muertos. Cuando vuelven a casa, el gato parece como si hubiera cambiado, es imposible de peinarlo, muerde y rasguña por cualquier razón, su mirada es mucho sombría. Este es el punto de partida donde los sucesos del filme comienzan a escalar en violencia, mientras uno va descubriendo las tragedias pasadas que afectaron a la familia. Suena como cualquier película de terror, incluso hay clichés como el que solo los niños pueden ver y oír fantasmas, pero toma de sorpresa al espectador incluso con estas fórmula tan conocida. Para empezar, no abusa de los famosos jumpscares para asustar: solo hay uno en toda la película y está bien realizado. Por otro lado, las tomas son largas, con muy pocos cortes y se de enfocar lo que el personaje ve, provocando tensión y una unión con los personajes, quienes también tienen una vista limitada: esto genera expectación y siempre da una sensación de disgusto luego de que lo terrible haya pasado.

La música es lo que menos destaca en toda la película, excepto por los créditos que utilizan la canción Pet Sematary de los Ramones (quienes se basaron en la novela para escribirla), y es como cualquier otra película de horror: violines altos, pianos con notas que no quedan bien en sinfonía, lo mismo de siempre, pero por lo menos cumple su función, la cual es dar tensión a las escenas.

La película da todas las pistas en cuanto a la historia y los acontecimientos están bien planteados desde un principio, lo que da como resultado que todo el horror en pantalla se pueda creer, ya que no utilizan deus ex machina para narrar la historia como el resto de las historias, donde pareciera que el villano es más fuerte que cualquier humano y que los personajes son tan tontos que siempre tropiezan en las partes que más importan. Aquí los villanos son inteligentes, pero también lo son nuestros protagonistas; esto es un buen equilibrio de fuerzas, por lo que de seguro asustará a todos quienes la vean.

Escrito por Pedro Ascui

Author: Cine

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