Crítica de cine: “Buscando”

Una grata sorpresa me lleve en la presentación de la película “Buscando” del joven director Aneesh Chaganty. Si bien la trayectoria de este realizador no es muy larga, tiene hitos importantes que deben ser considerados antes de que hablemos de la película propiamente tal.

Aneesh Chaganty es un director indoamericano que previo al lanzamiento de “Searching” realizó el exitoso comercial “Seeds” para Google Glass, lo que le valió que fuera contratado por la empresa Google para dirigir sus comerciales, los cuales fueron reconocidos por su calidad y estilo. Tras trabajar con esta empresa queda aún más claro la capacidad de análisis y la forma fluida que tiene para manejar los códigos tecnológicos de las comunicaciones del día de hoy. Por lo que yo diría que “Buscando”viene a condensar todo el conocimiento adquirido por este director sobre esta nueva forma de conectividad.

Ahora remitiéndonos a la película, esta es un thriller de drama y suspenso que ya ha sido premiada en el Sundance Film Festival de este año con el premio Alfred P. Sloan, el cual es un premio que va para las películas que abarcan temas de ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas entre otros.

¿Por qué es importante tener toda esta información presente a la hora de ver esta película?, bueno por que precisamente la película no es una película propiamente tal, es decir, que los códigos cinematográficos de carácter audiovisual no se corresponden con el que estamos acostumbrados. Partiendo de el hecho de que en ningún momento salimos de la “pantalla” o “realidad virtual de las comunicaciones”, en ningún momento se construye la ilusión de “realidad” a través de la representación de la bidimensionalidad planificada en el sentido clásico. Acá de inicio a fin nos presentan nuestra nueva forma de percibir la realidad, ya no es la “foto en movimiento” y su efecto mágico, sino que es la pantalla de tu computadora, dividida en miles de pantallas, miles de aplicaciones, miles de informaciones y mini códigos de comunicación, lo que nos hace caer en cuenta de lo cambiada que está nuestra manera de comunicarnos, y cómo hemos puesto todas nuestras relaciones a merced de un espacio virtual que puede escapar de nuestras manos y realidad haciéndonos perder más que el valor del Otro como presencia sino que además olvidamos e ignoramos el carácter panóptico que estas formas de comunicación y conectividad tienen.

Pero antes de entrar en ese análisis vamos a la trama. La película trata de una padre y una hija de 16 años que tras perder a su esposa y madre respectivamente, pierden la comunicación honesta entre ellos. Desde un inicio se nos establece a través de llamas de Facetime y pantallas de chat que existe una cierta distancia entre ambos personajes. Sin embargo de manera creativa y efectiva antes se nos muestra una familia unida a través de las revisiones progresivas de las carpeta de las sesiones de Windows de cada uno de los personajes, logrando contarnos el background de la relación de manera lúdica a través de fotos, calendarios, videos y carpetas de la misma sesión; Impactándonos desde un inicio con el nuevo código que nos ofrece, es gracias a esa presentación que sabemos que pese a todo, existe un lazo de amor potente entre los integrantes de la familia. Lo que nos lleva al conflicto de la trama, y es que tras varias llamadas de Facetime perdidas en el laptop de papá (John Cho) Margot (Michelle La) desaparece, y de ahí en adelante comienza una búsqueda implacable a través de las redes en de plataformas como Tumblr, Youcast!, Youtube, Facebook, Instagram, etc desde el punto de vista de David Kim (el padre de Margot), quien se da cuenta de que no sabía todo de su hija y que las redes tenían mucha información de ella que él desconocía. Todo indica que la chica ha planeado su escapada de casa, pero el instinto paterno que  guía al protagonista no cree en esa falsa imagen y no da brazo a torcer hasta lograr atar cabos y recuperar a su hija.

En este sentido la película logra de manera exitosa la construcción de un suspenso que da vuelcos y giros inesperados una y otra vez poniéndote cada vez más expectante de lo que va a encontrar en las redes; todo esto narrado desde la pantalla de su computador el cual y pese a estar estático, te da movilidad y vértigo a través de las una y mil plataformas que existen y que nos bombardean a diario de información, es decir que el padre se transforma en un stalker nivel Dios, lo que nos lleva a ver las dimensiones más oscuras de la tecnología, ahí donde cualquiera es sospechoso, donde cualquiera puede pregonar ser alguien que realmente no es, esa “libertad” de ser que no es más que espejismo y fantasía.

En esta película los vuelcos de guion son uno con la tecnología mostrada en esta, cada nuevo dato apoyado de una aplicación, cada información acentuada por una posible realidad que nos entrega la web, y aún así, no logramos anticipar porque así como nos pasa en la vida real uno solo ve caras y no corazones, y lentamente empiezas a ponerte en los zapatos de ese padre y empiezas a pensar cómo lo ayudarías a revisar redes para descartar todo tipo de información. Así es como te involucras y como construye empatía, desde el código comunicacional de hoy, ya no es solo representación 2D ahora te implicas desde tu acabado conocimiento en redes, ahora te implicas comunicacionalmente.

Definitivamente la película “Buscando” es la primera película que utiliza el código de las redes sociales, las comunicaciones de internet y la tecnología de una manera coherente, fluida y real. Tal vez es por que  en estos momentos, como sociedad hemos llegado al punto de la virtualización de la realidad casi en su totalidad y es que ya nada ocurre por fuera de las redes, no hay forma de saber u obtener información que nos parece lejana. Un poco recordándonos el panóptico de Foucault pero esta vez extrapolándolo a la dimensión virtual y toda la tecnificación que el proceso digital significa. Es decir, así como yo puedo saber todo de una persona por sus redes e internet, los estados y empresas pueden saber todo de nosotros.

Si bien no es primera vez que existe un intento por tratar de usar el formato y el código de las redes sociales en el cine, no creo haber visto alguna otra entrega que lo haya conseguido de manera tan efectiva como “Searching”. Recordemos la decepcionante “Unfriended” que se atrevió a utilizar a inmovilidad de la pantalla de un computador para intentar contarnos una historia de terror que termino siendo más bien una película aburrida donde el formato de Skype no consigue el efecto prometido.

“Buscando” logra manejar el lenguaje de la modernidad digital a un  nivel que es capaz de hacer un análisis de consumo, tipos de navegantes y usuarios en la red. Creo que Searching es la primera película de este estilo que para mí que viene a instalar un precedente a una cuestión aún más grande dentro del cine y esta es la cuestión del formato. Ya que no solo presenta una nueva forma de utilizar el lenguaje audiovisual sino que además trabaja sobre elementos comercialmente democráticos que alcanzan efectos de suspenso y drama que abandonan el trabajo estético de la cámara y la fotografía por elementos que podemos todos usar en nuestras casas, es decir “Searching” es una cátedra de que hoy día tenemos los recursos necesarios para hacer cine sin necesidad de gastar millones en equipos de grabación.

Para mi esto constituye un paso a la evolución de lo que viene en cuanto al cine digital y las nuevas formas y posibilidades de representación de la realidad, ya no es más una pantalla bidimensional a veces tridimensional sino que ahora es una pantalla multiperceptiva, multitemporal y fragmentada, tal como nuestra realidad esta siendo entendida y procesada hoy. Es una muestra de que lo que entendíamos como cine esta cambiando y de que las formas de representación de la realidad cada vez tienden más a la fragmentación y la disolución del yo y el ser en un espacio virtual distinto a la realidad, un momento en la historia donde somos constantemente la representación de nosotros mismos en un espacio inexistente donde la imitación de la realidad o mímesis ya no es más la naturaleza y nuestra realidad sino que nuestros aparatos tecnológicos que nos construyen a modo estético y perceptivo la idea de un yo múltiple y fragmentado en un espacio y tiempo simultaneo y efímero, donde ya nada nos pertenece  propiamente tal si existe la opción de bloquear, borrar y desaparecer… una existencia virtual que solo se detiene cuando la realidad golpea tu puerta y te trae de manera violenta a ella y te recuerda que somos presencia más que ausencia.

Por Camila Aguilera

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Autor: Cine

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