Crítica de cine: “Bleach”

Si entraste a Netflix durante el fin de semana del 18, probablemente te topaste con el anuncio de la película “BLEACH”  adaptación del conocido Manga  que cuenta la historia de Ichigo Kurosaki, un adolescente de 15 años, puede ver fantasmas. En una noche como cualquiera, conoce a una joven llamada Rukia Kuchiki, quien ejerce la profesión de segadora de almas. Ella se encontraba cazando un poderoso hueco, monstruo con fea catadura sediento de las almas de los humanos. Mientras conversaban, el hueco los atacó y dejó muy malherida a Rukia. La segadora, incapaz de moverse, le entrega sus poderes a Ichigo a fin de que acabe con la abominación. A partir de allí, él se convierte en un segador de almas sustituto. La decisión de Rukia es constitutiva de crimen en la Soul Society, civilización feudal y militarizada que agrupa a todos segadores de almas del mundo espiritual, razón por cual envían a dos poderosos guerreros a buscarla, Byakuya y Renji.

Lo bueno

El casting de los actores fue perfecto. Sota Fukushi, quien encarnó a Ichigo, hizo un gran trabajo. Se apropió de sus expresiones faciales, de su tono de voz y de su actitud al punto de volverse innecesariamente similar a su versión de animé. Hana Sugisaki, a pesar del cambio de peinado, logró proyectar la esencia de Rukia, una mujer sabia, justa, noble y chistosa. También destacan el famoso Miyavi, como Byakuya Kuchiki, y el correcto, pero algo sobreactuado Taichi Saotome, como Renji Abarai.

Me encantó el diseño de las zampakuto, espadas representativas de las almas de los segadores. La de Ichigo es casi una copia exacta de la versión dibujada y animada. También cautiva el nivel de detalle de la Senbonzakura (espada de Byakuya) y sobre todo de Zabimaru (espada de Renji), cuyo poderío y alcance se exhibieron en su completo esplendor.

Merecen la pena notar también las brillantes coreografías de kenjutsu usadas durante el entrenamiento de Rukia a Ichigo y en el combate contra Renji. Además de la intensidad de los movimientos, el agarre de los sables y las técnicas de corte entrevén una buena asesoría profesional.

La banda sonora me gustó un montón. La música ambiental de estilo aggro metal calza muy bien con la personalidad de Ichigo, con su aventura y con los combates samurai que debe sortear. Por otro lado, las canciones principales son excelentes, especialmente Mosquito Bite, interpretada por la banda japonesa [Alexandros], disponible en Spotify.

Lo malo

No hay duda de que lo más malo de la película son la dirección y el guion. Intentaron ceñirse al material original hasta el absurdo. Por ejemplo, las expresiones de Ichigo de alegría, enojo y desesperación son muy parecidas a las del animé. En aquel formato se aceptan porque son una forma de darle vida a personajes y situaciones dibujados, pero fracasan rotundamente en una adaptación de carne y hueso. El resultado es un personaje falso e incapaz de conectarse con la audiencia. Igual sucede con Renji, quien, en vez de ser un enemigo temible, es un orate que sólo sabe es sacar la lengua sin ninguna razón visible. Mención aparte merecen los eternos, soporíferos y repetitivos diálogos entre Ichigo y Rukia y el abuso de los flashbacks.

La vestimenta es muy mala. Los trajes de los segadores parecían más disfraces o cosplay que una indumentaria acorde a la naturaleza de su oficio. Ello tiene mucho que ver con el punto anterior: buscaron replicar con demasiada exactitud los trajes de la serie original. Creo que habría sido bueno correr el riesgo de diseñar unos especiales para la adaptación.

El veredicto

BLEACH me gustó, pero como película propiamente tal es regular, como mucho. Si no eres fan de la serie original, dudo que te guste esta adaptación. Incluso si lo eres, tampoco podría asegurar que te satisfaga. Puede que te asombren los detalles que comenté arriba, la capacidad del director de cubrir todo el prólogo en una sola película y la aparición de personajes entrañables de la serie original. También es posible que la película te produzca nostalgia y te recuerde lo bien que lo pasaste viendo los primeros capítulos de una serie que hoy es clásica. Pero removiendo todo ello, nos queda un filme con personajes sobreactuados, con exceso de diálogo y explicación y con escenas repetidas que no aportan al desarrollo del relato.

Sin embargo, creo que tiene mucho potencial y espacios de mejora. Recordemos que la parte del manga que la película adaptó es una de las más flojas. La obra de Kubo recién se pone interesante en su segundo arco: la entrada de Ichigo a la Soul Society. Lo mismo podría suceder en una segunda película. Olvidé decir al respecto que hay una imagen panorámica espectacular de aquel sitio, lo que parece indicar que hay planes de una segunda e incluso tercera parte.

Por Juan Francisco Grez.

Autor: Cine

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