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Crítica de cine: “Barrio universitario” Una extraña montaña rusa

Miguel (Fabrizio Copano) comparte aulas con Dakota (Pedro Ruminot), Dallas (Sergio Freire) y Guata (Rodrigo Salinas) en el paupérrimo centro de formación técnica “Michael J. Fox”. Un día conoce a Isadora Aristizabal (Juanita Ringeling), estudiante de la “Universidad Superior” que lo cautiva con su simpatía. Con la clara intención de conquistar el corazón de Isadora y de competir contra los estudiantes de la “Universidad Superior”, Miguel inscribe a su humilde instituto en un concurso de robótica cuyo premio es un viaje a Sillicon Valley. Esta competencia traerá de vuelta antiguas rivalidades entre el profesor del instituto (Luis Dubó) y el padre de Isadora (Marcial Tagle) y pondrá a prueba la amistad de Miguel con sus inseparables compañeros.

Ópera prima del director Esteban Vidal, “Barrio universitario” es una comedia absurda sobre la amistad y la rivalidad que intenta integrar temas más complejos como la lucha de clases y la desigualdad en la educación.

Básicamente, la película es un sub-producto del exitoso programa de televisión “El club de la comedia”.

La película posee características notorias que recuerdan a muchas otros filmes. Por mencionar algunos, el tono satírico-absurdo me recuerda a “El joven Einstein” (1988), donde lo ilógico de la historia emparejaba románticamente a Einstein con Marie-Curie y los unía para que evitaran que la formula E=mc2 liberara demasiadas burbujas en los barriles de cerveza que serían presentados en la entrega del premio nobel, al punto de volverlos una bomba atómica ¿Desopilante?, bueno, al igual que en el filme nacional, el papel aguanta todo; La narrativa desordenada y arrítmica me recordó a “Little Nicky” (2000), película que al igual que “Barrio universitario” abría paréntesis que le costaba demasiado cerrar. Por la fotografía sencilla, me recordó a “Stefan Vs. Kramer” (2012) y por la precariedad me recordó a “Marcelo, la mafia y la estafa” (2011). Ahora bien, este último título poseía una virtud que la película de Vidal parece no tener: coherencia interna, un concepto vital que es el que permite que una historia, sin importar su valor de producción, sea honesta en su propuesta. “Barrio universitario”, lamentablemente, se pierde en sus excesos, propone mucho, pero se casa con poco. Temáticas potentes como el problema de la educación en nuestro país o la lucha de clases, son sólo excusas para hablar finalmente de otros temas mucho más inútiles e intrascendentes. Por otro lado, promete sub-tramas sólidas, como por ejemplo el triángulo amoroso entre los personajes de Luis Dubó, Antonia Zegers y Marcial Tagle, pero luego los desvanece cinco minutos después de su presentación. También promete un valioso y audaz tipo de humor blanco, que sorpresivamente se convierte en pachotada y escatología. De este modo, el enganche y frustración se van repitiendo una y otra y otra vez.

La película tiene momentos satíricos buenos, pero lamentablemente la hilaridad se vuelve intermitente debido a estas serias irregularidades en el ritmo y el tono, ideas buenas mal ejecutadas o ideas derechamente malas. Este sube y baja como montaña rusa afecta desde el primer tercio de la película y termina por estropearla definitivamente e irremediablemente al llegar al tercer acto, momento en donde el público se verá polarizado entre quienes respetan el trabajo de Ruminot y compañía debido a su fama televisiva y quienes verán esta película por lo que es: un producto comercial de muy mala calidad.

Esta película es un producto que busca entretener y no está destinado al público cinéfilo, sino más bien a un público sencillo, que no tiene pretensiones más que el de distraerse de las presiones de la cotidianeidad. Si este tipo de público es el seguidor de “El club de la comedia”, eso no queda del todo claro. Lo que sí queda claro es que no parece posible suponer que el público seguidor de “El club de la comedia” vaya a quedar 100% conforme con el resultado de esta película. Sin duda se van a reír. Pero en algún momento van a intentar reírse, aunque en el fondo, la escena que estén viendo no les vaya a causar la más mínima gracia.

En el programa de televisión, cuando los sketches no producen el efecto esperado, o la mencionada falta de gracia deriva en vergüenza ajena, el espectador puede cambiar el canal. El formato televisivo lo permite. En la sala de cine, esta vía de escape no es posible. Y que una película tenga escenas que puedan provocar vergüenza ajena no es una buena señal. Y cuando se recuerda que parte de la producción fue financiada por Banco Estado y Corfo, la vergüenza, en algunos, puede llegar a transformarse en rabia.

Ahora bien, lo rescatable de este desorden puede ser el intento de generar humor diferente, preferentemente blanco, entremedio de la chabacanería, así como el histrionismo de Rodrigo Salinas, por lejos el actor más divertido de esta película, aunque sólo sea por momentos. Y presento esta condición debido a que los personajes en los cuales Ruminot y Copano decidieron basar la trama de “Barrio universitario” son demasiado irregulares. Si en la comedia el fallo surge del personaje ¿Es necesario que dicho fallo sea tan evidente? Es divertido ver la ingenuidad de Salinas, a veces parecido al de Berta Muñiz en “Promedio Rojo” (2004), pero lo divertido se transforma en incomodidad cuando la ingenuidad del Guata lo transforma en un ser sub-normal. Este ejemplo de exageración, refleja el problema crónico de este estreno nacional: el no saber cuando detenerse.

©Hugo Díaz

Barrio universitario

Dirección: Esteban Vidal

Guión: Pedro Ruminot, Fabrizio Copano

Elenco: Fabrizio Copano, Pedro Ruminot, Sergio Freire, Rodrigo Salinas, Juanita Ringeling, Alessandra Denegri, Luis Dubó, Felipe Avello.

Chile, 2013, 86 minutos

 

7 Comentarios

  1. Muy de acuerdo con la crítica. Una lástima que la megalomanía de copano convierta una buena idea en un sketch largo y aburrido (lo mismo le sucedió con su late). Hecho de menos el “irse al chancho” , ya que quizás ese camino hubiese sido el correcto y no tratar de mostrar muchas ideas y no terminar ni una.
    Lo mejor: Salinas, avello y dubo.
    Lo peor: la dupla Freire-ruminot, y esa maldita idea de meter cameos de “actores conocidos en Chile”, que al final en la trama no hacen más que volver aún más irregular

  2. no la compraría ni pirata… una lastima lo que están haciendo con el cine chileno…
    la verdad es que me parecio una verguenza…

  3. Hueon, me cage de la risa.

  4. De acuerdo con la critica, malisima película! Uno debe apoyar el cine chileno, pero nunca tuvo un tema de fondo, no tenia buen guion, mala historia, prometió mucho en la promoción y cumplió nada en el estreno.

  5. La verdad, sabía a lo que iba, sabia que seria mala en la mayoría de los sentidos, sin embargo debo reconocer que me reí ene!!! de la estupidez de cada personaje… desde ese punto de vista no la condeno, sin embargo si condeno a los que apoyaron económicamente la Peli, porque en verdad hay buenas ideas, las cuales deben ser exhibidas con apoyo del estado entre otros….

    Saludos a todos…

  6. es una pelicula para el publico joven, si no te gusta el club de la comedia no tiene caso que vayas a ver esta pelicula ._.
    yo me cague de la risa, antes de verla ya sabia que era obvio que la trama no iba a tener sentido, no se porque critican tanto la wea

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