50 sombras

Crítica de cine: “50 sombras más oscuras”

La manera más generosa y optimista de valorar el fenómeno “Cincuenta Sombras de Grey” es apreciar su capacidad de poner como tema de conversación masivo las prácticas sexuales menos convencionales. Sin embargo, esa mirada solo pueden tenerla los que no han sido sometidos a la tortuosa experiencia de ver “Cincuenta Sombras Más Oscuras”.

La película se vende como una versión más oscura que su predecesora, pero la única posibilidad de decir que esa promesa se cumple es asumiendo que por “más oscura” entendemos “más mala”. Es importante repartir halagos cuando corresponden y a la luz de la última entrega, la directora de “50 Sombras de Grey”, Sam Taylor-Johnson, merece un premio retroactivo por haber hecho una película que si bien no era buena, al menos contaba una historia y le entregaba una pizca de carácter a su protagonista femenina. Algo que el experimentado director James Foley, ni siquiera se molestó en intentar en las “50 Sombras más oscuras”.

Es cierto que el material con el que se trabaja ya es cuestionable, la película se basa en un libro que ha sido señalado en variadas ocasiones como “uno de los peores libros jamás escritos”, pero también es justo exigirle a una película que se vende a sí misma como “audaz, erótica y transgresora” que al menos muestre cierta intrepidez a la hora de abordar, investigar o celebrar el sexo.

Hagamos la pega completa, los invito a dejar de lado la actitud de “intelectual sabelotodo” y las frases del tipo: “Es mala la película, no me digas ¿En serio esperabas que fuera buena?” y  analizar en profundidad por qué esta película falla, hundiendo aún más la saga e inaugurando nuevos niveles de mediocridad cinematográfica.

Partamos por lo más cuestionable, la cinta lejos de subir la apuesta o reevaluar los límites de la liberación sexual, se centra en remarcar, cada 10 minutos, un relato anticuado, moralizante y conservador, donde las conductas sexuales “no tradicionales” son desviaciones enfermizas provocadas por traumas infantiles. En palabras simples: Christian Grey tiene una pieza llena de juguetes sexuales no porque disfrute del sexo no convencional, sino porque le faltaron abrazos cuando chico.

La mirada de la película tampoco es generosa con el personaje femenino, que pierde lo poco y nada que lo hacía interesante en la primera entrega para transformarse en una autómata sin carácter, opinión ni fuerza de voluntad. Una cena elegante y un cunnilingus bastante flojo bastan para que nuestra protagonista olvide todas las dudas que tenía en la primera entrega de la saga. No pasa mucho tiempo antes de que veamos como el Señor Grey retoma todas sus conductas autoritarias, llegando al punto más indignante cuando le prohibe asistir a un viaje de trabajo y la Señorita Steele acepta la prohibición, no sin antes balbucear: “Pucha Christian, no seas así, tu sabes que me gusta trabajar”. Alguien debería avisarle a Anastasia Steele que estamos en el año 2017.

Suponiendo que eso no sea suficiente para acabar con el interés del espectador en la película, la estructura interna del guión es un desastre, largas secuencias con sucesiones de acontecimientos que no llegan a ninguna parte, personajes que estorban y momentos de suspenso tan pobremente desarrollados, que lejos de elevar la cinta a la categoría de “thriller erótico”, terminan sacando risas involuntarias y siendo meros trámites entre una escena de sexo y otra.

Vamos aún más lejos, pongámonos en el caso de que aún con todo lo mencionado,  el espectador esté dispuesto a darle una oportunidad a la película con la esperanza de ver en pantalla gigante un puñado de encuentros sexuales desenfadados y calentones, esa promesa tampoco se cumple en “50 Sombras más oscuras”. Las escenas de sexo son un poco menos quirúrgicas y frías que las de la primera entrega, pero ninguna llega a ser lo suficientemente memorable como para recordarla una vez abandonada la sala de cine. Es más, aún perdonando la musicalización torpe y anticlimática de cada una de las escenas de sexo (siempre existe la posibilidad de verlas con el volumen en mute), es imposible obviar el hecho de que más del 80% de los encuentros sexuales de la película son variaciones poco imaginativas de la posición del misionero.

Con todo el respeto que me merecen el torso trabajado de Jaimito Dornan y el innegable carisma de Dakota Johnson; sincerémonos, la única que trata de actuar es ella, mientras él se limita a sacarse la polera y a ocultar su cara de evidente fastidio, no existen argumentos a favor de someterse voluntariamente a estas dos horas de mediocridad cinematográfica.
Cuando el Señor Grey los llame, díganle que tienen mejores cosas que hacer.

Por Ángela Díaz Camus

En Twitter: @negracesante

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3 comments

  1. Sam Taylor-Johnson definitivamente debió de dirigir 50 sombras mas oscuras…….de alguna manera aporto y hubiese aportado cierto carácter a la película.
    Para mi todo depende del escritor es muy poco lo que ofrece la película en comparación con la primera. Pasa a ser muy…..aburrida….sin emoción…..y omite algunas partes importantes.
    El comienzo es aburrido y muy poco dialogo en la película son mas escenas de sexo (para mi paso a ser vulgar) que claro que distrae pero también aburre. los problemas se resuelven tan rápido como suceden son olvidables… muy de corrido la trama…creo que debió durar mas… tomarse su tiempo…
    Ademas en el filme se comete un error (en la escena que Cristian le quita el vestido plateado a Anastacia, si se fijan en el minuto 23:07 carga todo de negro en ropa interior y en el minuto 31:02 no lo tiene) cosa que no se vio en 50 sombras de grey en dirección de Sam Taylor….
    Aparte como dice….. la música…..no se…. como que no le va acorde a la película.
    El libro tiene mucho mas que ofrecer.

    • Totalmente de acuerdo en todo.
      Decepción con la película no refleja para nada el libro.
      Una verdera pena.con fans que soy.
      Crepúsculo estuvo super bien.con muchas sorpresas.
      Y ni que decir de los libros de los juegos del hambre .reflejaron en la película muchas más sorpresas que en el libro.genial.
      Y de esta saga la verdad que ha sido una desilusión.
      Yo creo que los que se dedican a escribir no deberían de intentar dirigir cada cual a lo suyo.

  2. Yo sigo pensando de donde sacaron el ánimo, la voluntad para hacer esa película, si ya sacar la primera fue un parto, y el resultado claramente nos dejó demostrado que no valía la pena el esfuerzo. Pero si, al menos tenía un cuento que contar, algo de fondo, claro que cuando uno termina riéndose de buena gana de una historia que originalmente es un drama- creo- ciertamente hubo algo que se hizo muy mal.

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