Crítica de cine: “12 años de esclavitud”

12 años de esclavitud: Intensidad y emoción

Es cada vez más inusual que las películas de la cartelera comercial sean una experiencia realmente potente, provocadora o dolorosa, efectos que “12 años de esclavitud” (2013) consigue largamente. El centro de la película es la tortura física y psicológica a un hombre quien por azares de la vida es convertido en esclavo, y su sufrimiento, narrado en unos descarnados 133 minutos, recuerda algunos de los pasajes más impactantes de “La pasión de Cristo”(2004) o “La lista de Schindler” (1993).

La cinta cuenta la historia de Solomon (Chiwetel Ejiofor), un hombre negro nacido libre en el Nueva York de 1840, quien vive con su familia y se dedica a trabajar como violinista. Esto hasta que le ofrecen irse de gira con un circo por todo el país. Allí se desata la tragedia: Solomon es secuestrado, encadenado y vendido como esclavo para trabajar en plantaciones de algodón en condiciones brutales.

El protagonista pierde su identidad y es sometido a todo tipo de vejámenes. Pasa por distintos dueños quienes muestran los matices de la crueldad hacia estos hombres, que en aquella época eran considerados infrahumanos. Lo peor llega cuando se encuentra con Edwin Epps, un feroz capataz y fanático religioso, interpretado por Michael Fassbender, quien considera una ofensa contra Dios que un negro quiera saber más que los blancos.

Los castigos son constantes y se prolongan durante varios minutos en los que vemos la piel en carne viva y escuchamos los latigazos que sirven de escarmiento a Solomon. El maltrato es persistente y brutal, y la mirada atónita del protagonista nos representa como espectadores y además sirve como contraste a la resignada apatía del resto de esclavos. En este sentido, una de las escenas más crueles ocurre cuando el protagonista, en un acto que intenta rebajarlo aún más y destruir totalmente su moral, es obligado a azotar a una joven y frágil compañera interpretada por la deslumbrante Lupita Nyong’o.

En esta película, el director Steve McQueen, con un pasado de artista visual, insiste en su obsesión por los infiernos. Con sólo tres largometrajes, se ha caracterizado por querer retratar el purgatorio de gente común. Así lo hizo en su debut, “Hunger” (2008), protagonizada por Michael Fassbender, acerca de la huelga de hambre de un terrorista en Irlanda ocurrida en 1981. En “12 años de esclavitud” continua esta idea y dirige con mano de hierro, cuidando cada plano, al igual que en su segundo filme, “Shame” (2011). Como en aquella película sobre un adicto al sexo, aquí también McQueen remarca los detalles y construye una crónica minuciosa que observa con frialdad, en este caso, la crueldad de los blancos y la enajenación de los esclavos frente a la tortura de sus pares.

“12 años de esclavitud” es una película intensa y emotiva que nos implica no sólo por aludir a sucesos históricos indignantes y estar basada en la historia real de Solomon Northup, sino también por ser una obstinada lucha contra la injusticia y la desesperanza. Y a partir de la excelente dirección de McQueen, un tema remoto se convierte en una experiencia que te hace sentir como si hubieras estado allí.

© Aldo Vidal

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1 Comentario

  1. concuerdo con su crítica plenamente Don Aldo, excepto con todas las citas a otros films … reconozco que no he visto ninguna de las cuatro 🙁

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