Crítica a “Vinland Saga”: Vikingos en anime

Entre las grandes decepciones de mi vida se encuentra el saber que los dinosaurios tenían plumas, que los ninja no se vestían de ninja sino de gente normal para pasar desapercibidos, y que los vikingos no usaban cascos con cuernos, tópico visual que fue instalado y popularizado por Wagner, Ásterix y la cultura popular en general. Maldito Wagner. En fin, con los años, al enfrentarme a documentos más precisos, entre ellos la serie “Vikings”, me enteré de la dolorosa verdad. Y eso mismo puede verse en “Vinland Saga”de Makoto Yukimura.

El anime con implicancias históricas es escaso como género. “Vinland Saga” tiene como protagonistas a una tribu de vikingos liderada por Thors, quienes han sido forzados a abandonar sus tierras e irse a los inhóspitos y helados parajes de Islandia. En esa tribu está el legendario Leif Erikson, quien se supone que llegó a América 500 años antes de Colón. Y le llena la cabeza a su nieto Thorfinn sobre Vinland, una tierra más allá de Islandia y Groenlandia, habitada por indígenas que usan plumas en su cabeza. El nombre “Vinland” es por “Tierra del Vino”, lo que para mí es argumento más que suficiente para soñar con visitarla. Thorfinn, hijo de Thors y nieto de Leif, sueña con hacerse a la mar y conocer nuevos territorios. No sabes cómo te entiendo, Thorfinn, aaaah, la tierra del vino…

Mezclando datos históricos con las usuales licencias literarias, “Vinland Saga” aporta un poco de aire fresco al anime, tan plagado de shonens repetitivos con personajes clichés. No diré que reinventa al anime, pero sí podemos por momentos remontarnos a un mundo sumamente complejo y distinto, con escenas que recuerdan a “Vikings” de History Channel (Hay hasta un Floki, se lo juro), “Berserk” de Miura, o ¿Por qué no? La finalizada “Game of Thrones”.

Todo fan de las historias épicas o históricas o que sienta afición por los vikingos debería ver este anime, cuyos primeros tres episodios fueron estrenados el pasado fin de semana, con bastante acción, personajes bien construidos, un protagonista que causa simpatía desde el inicio y secundarios entrañables, algo similar a lo que me pasó cuando vi “Avatar”. Al tratarse de un seinen y no un shonen, la trama es mucho más realista, los villanos mucho más humanos (es decir, no son malvados porque sí o porque quieren corromper al mundo), y las motivaciones de los protagonistas son más aterrizadas. Y por consiguiente, sabemos que los problemas no serán solucionados por el poder de la amistad ni ninguna babosada semejante a la que uno está tan acostumbrado. Por eso desde un principio no conviene encariñarse mucho con los personajes, porque acá los que mueren, mueren de verdad. Lo que es una pena, porque hay muchos personajes bastante interesantes.

Las escenas de acción, las tomas panorámicas, son también dignas de elogios, y el uso de CGI no da vergüenza ajena, y uno no puede evitar lamentar que “Berserk” no fue realizado por este estudio. La animación es de un nivel muy alto, y las gráficas y estética combinan hábilmente las cuotas justas de realismo y fantasía para que la precisión histórica no sabotee el disfrute de una trama que, al final del día, tiene que ser entretenida.

El mundo de “Vinland Saga” se muestra como gélido, difícil, y sus personajes deben lidiar con el frío a cada momento, y desde el primer episodio se nos aclara que el frío será un elemento importante en las vidas de los guerreros nórdicos. Su estilo de vida está bastante bien documentado, y por supuesto también están los enemigos como los ingleses y los otros pueblos que se encontraban en conflicto con los vikingos del siglo XI.

Entre los tópicos que se desarrollan en la trama, está el si vale la pena llevar una vida de peleas, acorde al de un guerreo vikingo cuyo destino es ir al Valhalla, o abrazar paradigmas diferentes como el de una vida pacífica, producto de la influencia de cristianismo. Thors, padre del protagonista, será quien encarnará este conflicto que formará parte esencial de la historia. Un personaje que arrastra un pasado trágico y que luego de toda una vida de violencia y asesinatos, decide comenzar de cero, en busca de la paz. Algo similar a la historia de Kenshin Himura. Esto choca con las ansias de aventuras y batallas con las que ha sido educado su hijo Thorfinn, ansioso por poner en práctica el credo de vida de un vikingo. Sin embargo el destino le deparará dolorosas lecciones que lo irán enriqueciendo como personaje.

“Vinland Saga” es un anime distinto a lo que se exhibe en la actualidad, y tanto en lo argumental como técnico es sin duda una serie de muy buena calidad. Ya sea si eres fan del anime, los vikingos o las historias de guerra, deberías sí o sí echarle un vistazo.

Por Felipe Tapia, el crítico que se enfrenta a sus demonios personales todos los días a las 11:35

Autor: Cine

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