Crítica a “Loving Vincent” ¿Es correcto llamar a la animación un género?

“Loving Vincent” es una de las nominadas al Oscar este año por mejor película animada, y lamento mucho que tenga que competir con uno de los gigantes de la industria como “Coco”, porque a mi juicio debería ser la ganadora. Pero bueno, así funciona esto. Y no estoy diciendo que “Coco” sea mala, todo lo contrario, es una muy buena película. Pero ponerla a competir en la misma categoría con una joya la cinta de Dorota Kobiela y Hugh Welchman, es hacerle un flaco favor.
La película fue realizada únicamente con miles de pinturas al óleo animadas, y es la primera en ser filmada de esa manera. En un mundo de animación digital y donde la tecnología facilita la labor que animadores como Andy Fletscher llevaron a cabo casi a puro pulso, esto es un mérito artístico inigualable.
En este punto uno podría pensar que la técnica de animación es el único mérito de la cinta, y la historia una mera justificación para las pinturas, pero no es así. La trama es emotiva, muy humana y muy triste. “Loving Vincent” desentraña sucesos relacionados con las circunstancias de la muerte del pintos Vincent Van Gogh, la relación con su familia y cercanos, el drama de tener un trastorno bipolar, el dolor de ser una carga para la familia, y el sufrimiento por no alcanzar el éxito. Los personajes animados son sumamente humanos y la historia no habría sido más realista de haber sido interpretada con actores. De hecho, la estética y el colorido le dan una nueva vida a la película.
El cartero de Vincent le encarga a su hijo que le entregue la última carta del pintor a su hermano Theo Van Gogh. Este al principio lo hace de mala gana, pero para dar con el paradero del destinatario va conociendo de forma más profunda la vida de Vincent Van Gogh, y nosotros, junto con este protagonista que de cierta forma nos representa a todos los espectadores, observadores parciales, se va involucrando con el torturado pintor.
Acá uno podría reflexionar si la animación constituye efectivamente un género o una categoría ¿No deberíamos dejar atrás esas consideraciones de forma o estética? Si hablamos de contenido, “Loving Vincent” es una película que fácilmente podría competir en la categoría de Mejor Película Extranjera. Pero tendemos a relacionar animación con infantil. Por eso compite con “Ole, el Viaje de Ferdinand” o “Un Jefe en Pañales”. Tal vez, deberíamos considerar a la animación simplemente como el formato, algo anecdótico que no interfiere en la historia. Pero, por otro lado, sería una tremenda injusticia obviar la magnífica labor que significó animar miles de pinturas al óleo para dar vida a una cinta como no se ha visto en la historia del cine. Quizá, forma y fondo no son entidades separadas y actúan como un todo holístico.
Sea como sea, es una lástima que “Loving Vincent” vaya a competir con “Coco”, porque ambas son buenas películas, pero al mismo tiempo muy distintas. Pero si me piden mi opinión, me quedo con “Loving Vincent”.

 
Por Felipe Tapia, el crític@ que habla con lenguaje inclusiv@

Autor: Cine

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