Crítica a “Krypton”: el fantasma del fan service

Los lugares pueden llegar a ser complejísimos personajes. Piensen en Sin City, Ciudad Gotham, Villa Pingüino, Macondo, etc. Lugares que tienen una personalidad propia, un sello, una atmósfera. Por eso una serie ambientada en el planeta natal de Superman tiene todas las posibilidades de brillar por cuenta propia. Pero los guionistas insisten en que no.

Veamos: Krypton es una sociedad estratificada, con casas al más puro estilo “Game of Thrones”, y hasta unos sin casta que recuerdan a los intocables de la India. Es además un estado teocrático en el que ciencia y religión se encuentran en pugna permanente. La sociedad ha llegado al punto de separar las parejas de la procreación, y ya no se gestan hijos en el vientre materno (Puedes tener hijos con una mujer, pero ser pareja de otra). Los roles de género están disminuidos y las mujeres se desenvuelven en igualdad de condiciones con los hombres, en lo profesional, político y militar. Sin embargo aún hay mucha diferencia de clases y corrupción. Todos estos ingredientes bastan y sobran para contar una historia memorable 200 años antes del nacimiento de Superman, sin Superman. Pero no.

El fan service es un enemigo muy poderoso para vencer. El guiño, la alusión, el cameo, existen única y exclusivamente para los fans. Si en “Smallville” teníamos apariciones especiales de Aquaman o Cyborg, en “Gotham” había un personaje que podía ser el Joker, lo que motiva la curiosidad de los fans y la especulación por Internet. Claro, ya no vemos “Gotham” por la historia, sino para ver cuántos personajes del Universo DC podemos reconocer, lo que convierte a la serie en una especie de trivia.

La historia de “Krypton”, creada por David S. Goyer y Damian Kindler, arranca con el tatarabuelo de Clark Kent (Kal El) siendo ajusticiado por negar a Rao y sugerir que hay un ser poderoso en el espacio que amenaza al planeta (Todavía no puedo entender por qué eso constituye un crimen capital, pero en fin). A partir de ese entonces la historia será protagonizada por el abuelo de Superman, llamado Seg El (Cameron Cuffe), quien debe moverse en un mundo en el que a su familia se le ha despojado de su rango y privilegios. Seg intentará ser un hombre a la altura de las expectativas de su abuelo y padres, mientras escarba en el pasado de su estirpe y conoce la Fortaleza de la Soledad.

Pero todo se va al garete cuando Adam Strange llega desde el futuro, para prevenirlo de la amenaza de Brainiac. Un personaje fuera de tono que viste con ropas terrestres de la Tierra del año 2018, y que le dice a Seg que él es el abuelo del que está destinado a convertirse en el héroe más grande de todos los tiempos, pero que la llegada de Brainiac a esta época puede amenazar toda la existencia si interviene con la historia del planeta Krypton. Y para colmo de males, Adam Strange se trajo de su época y planeta la mismísima capa roja de Superman, que se está desvaneciendo poco a poco si es que él y Seg no evitan que Brainiac cambie la historia de esta orgullosa raza, o etnia, lo que sea que son (Curiosamente la sociedad kryptoniana es tan similar a la terrestre que incluso tienen personas blancas y negras ¡La mansa coincidencia digo yo! ¿No?).

Sí, lo de la capa recuerda enormemente a la foto de “Volver al Futuro” o la rosa de “La Bella y la Bestia”, lo que inmediatamente vuelve la historia la mar de predecible. O sea, ya sabemos que Krypton no desaparecerá y que Superman no dejará de existir, no nos jodan. La historia habría funcionado mucho mejor si se hubiese despojado de los elementos contemporáneos, y se hubiese enfocado en la mitología del carismático planeta y la sociedad que alberga. Pero no, el fan service es el fan service. Por eso es que los fans podrán ir reconociendo, capítulo tras capítulo, a personajes de la talla de Brainiac, Doomsday, Zod, los Green Lantern y Los Nuevos Dioses. Todo para beneplácito del público. Lo cual hace que esto termine oliendo a “Smallville” por todos lados.

Pero en fin, así funciona la industria del entretenimiento y a estas alturas no pretendo dar lecciones sobre cómo debería ser, mal que mal, nadie nos pone una pistola para obligarnos a que la veamos. Si eres fan del Universo DC, encontrarás en esta serie mucha diversión, pues no podría decirse que la historia es mala, al contrario, cumple con su cometido. Los personajes eso sí son bastante estereotipados y recuerdan un poco a los argentinos de “Starship Troopers”, pero si buscas una serie con elementos del mundo de Superman, lo vas a pasar bien, de eso no hay duda. Claro que de nos ser así, se me ocurren al menos unas diez series de SyFy mejores para ver este año. Aunque claro, también deben haber otras diez series mucho peores. En resumen: “Krypton” es una serie standard que no va a revolucionar el formato televisivo, pero que sabe explotar muy bien el Universo DC.

Por Felipe Tapia, el crítico más buscado por la población femenina de Talagante

Autor: Cine

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