Crítica a “Beastars”: Un anime híbrido

¿Qué ocurre si cruzas “13 Reasons why” con “Bojack Horseman”? No tengo ni puta idea, pero es muy probable que quede algo parecido al anime “Beastars”, basado en el manga de Paru Itakagi, ganador del premio Manga Taisho.

Lo primero que me llamó la atención de esta serie fue su opening, hecho con la técnica de animación Stop Motion, lo que de inmediato le suma puntos por originalidad. Pero ninguna serie se sostiene con su opening (A menos que sea El capitán Futuro, Enérgico y Capaz, cuando viaja por las galaxiaaaas, siempre ocurre lo inexplicableeeee. Perdón, me dejé llevar). Así que vamos a ver de qué se trata.

Ambientada en un mundo de animales antropomorfos no caricaturescos, “Beastars” nos cuenta la historia de un colegio en el que animales carnívoros y herbívoros coexisten en paz, y por supuesto el comerse a otro está terminantemente prohibido. Los carnívoros son conminados a comer proteínas vegetales y reprimir sus instintos más primitivos, lo que le causa enormes problemas a Legoshi, un lobo tímido y de personalidad taciturna que contradice todos los clichés sobre estas bestias, comúnmente retratadas como dominantes y agresivas.

Haru es una coneja a la que algunas le han dado fama de fácil o puta, llevándonos al cliché de que la escuela secundaria es un entorno muy parecido a la vida salvaje, donde el más fuerte domina al más débil y quienes se sitúan en la parte de debajo de la pirámide sufren toda clase de abusos, ostracismo y humillaciones por parte de los populares. En definitiva, nada muy alejado de una historia gringa ordinaria de colegios. Louis es un ciervo que es el prototipo del ganador: talentoso, guapo, adinerado, la estrella en la obra teatral escolar, y tiende a tratar a los demás estudiantes como inferiores a él o sus sirvientes. Sin duda lo opuesto a lo que uno esperaría de un ciervo, al igual que lo que pasa con el lobo. La metáfora del depredador y la presa serán exhibidas y desafiadas a lo largo de todo el argumento, ya que al cambiar las leyes de la selva y haber superado el paradigma comer y ser comido, las rivalidades y jerarquías de los alumnos se manifestarán por medio de otros espacios, como el de la popularidad/impopularidad, o el del poder en las relaciones sexuales y afectivas.

Los primeros episodios no dejan en claro si esta será un historia de terror, drama, o simplemente será otra más en el manoseado género de la fauna escolar. Pueden reconocerse casi todos los estereotipos de personajes, sin embargo, nos dejan en claro que cada uno de ellos tiene motivos y un oscuro pasado que les hace comportarse de determinada manera. Y por supuesto, toca temas atinentes a la realidad adolescente contemporánea, como el bullying, la validación social a través de la actividad sexual, la importancia de la reputación, lo engañoso de las apariencias, los chismes, en fin, todos los elementos que posicionaron a “13 Razones por qué” hace un par de años. Habría que agregarle tópicos adicionales como le represión de los instintos animales, la práctica de sexo entre animales de diferente especie (Un tabú que en “Bojack Horseman” no existe), entre otros.

“Beastars” es una serie algo distinta al resto del anime, no solo por su propuesta melancólica en extremo (Quien encarna mejor esa atmósfera es Legoshi), sino también por cosas como la estética de los personajes o los temas que toca. Acá no veremos caras graciosas ni batallas épicas. Sin embargo, es diferente en el entorno de la animación nipona. Al compararla con relatos norteamericanos, es difícil no reparar en las obvias semejanzas con los tópicos con los que la mayoría hemos crecido, así que si la ve, prepárese para más de un deja vu.

Por Felipe Tapia, el crítico que tiene que andar con un palo para poder espantar a las minas.

Author: Cine

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