Comentario de TV: “Daredevil”, tercera temporada

Después de haber visto todas las series  realizadas por la asociación de Marvel y Netflix, la tercera temporada de “Daredevil” confirma que, sin dudas, la historia de Matt Murdock es la mejor de todas.

Aunque en realidad decir que “Daredevil” es la serie del abogado ciego que defiende Hell´s Kitchen es bastante injusto, porque una de las mayores virtudes de esta serie, es la riqueza con la cual están desarrollados todos sus personajes.  Pero comencemos por el héroe.

En el final de “The defenders”, vimos que Matt era enterrado vivo junto a Elektra mientras un edificio entero caía sobre sus cabezas tras derrotar a “La Mano”, sociedad secreta enemiga  del Iron Fist y dueña del crimen en Nueva York.

De manera milagrosa, Matt es lanzado por la explosión y rescatado por el padre Lantom, su gran amigo y confesor desde niño. Sin embargo a pesar de estar con vida, nuestro héroe está destruido física y espiritualmente; no solo tiene muchas lesiones producto del derrumbe, sino que además ha perdido a su mentor y a su gran amor. Así comienza esta tercera temporada, con Matt tratando de encontrarle sentido a la vida mientras se recupera, con la singular ayuda de la hermana Joanne, una monja que con su poco ortodoxo estilo le enseñará varias cosas a Matt.

Paralelamente conocemos al agente del FBI Nadeem, quien hace literalmente un pacto con el diablo al hacer un trato con Wilson Fisk a cambio de información. Esta relación traerá varias dificultades a Nueva York, pero además nos permitirá re-conocer a uno de los mejores villanos de Marvel: The Kingpin, quien está maravillosamente interpretado por Vincent D´Onofrio. Un villano complejo, alejado del que solemos ver en las series o películas de superhéroes donde casi siempre nos presentan a rufianes genéricos que solo quieren poder y/o dinero. El enemigo de Daredevil en cambio es mucho más interesante, y en muchos momentos incluso me recordó a Thanos de “Infinity War”, teniendo excelentes diálogos y escenas cinematográficamente logradas, alejándose aún más de las series de TV tradicionales.

En este mismo sentido, la apuesta de “Daredevil” es muy interesante porque nos muestra a un héroe y a un villano muy humanos, llenos de matices, como personajes que podrían existir en la vida real.  Así es como, aunque algunos me digan exagerado, “Daredevil” es a las series de TV basadas en cómics lo que la trilogía de Batman hecha por Nolan lo fue para el cine.

La serie también se da tiempo para mostrarnos lo que ocurre con los otros héroes de Hell´s Kitchen, Karen y Foggy, los mejores amigos de Matt y que a pesar de no tener habilidades especiales, desde sus trincheras e ideales harán todo lo posible por hacer justicia mientras lidian con sus propios problemas.

Como dato extra, tuve la chance de ver los capítulos con unos audífonos profesionales y apreciar así una serie  de detalles del trabajo de sonido que se hizo en la serie. Hay varias veces donde la cámara se pone tras la cabeza de nuestro héroe (a modo de cámara subjetiva) y el gran trabajo de edición de sonido nos permite “oír” como Matt. Una genialidad.

 Sumando a lo anterior, esta tercera temporada nos sigue mostrando escenas de peleas muy bien logradas, con pocos cortes y un gran trabajo coreográfico de los peleadores (lo que aumenta el realismo), aunque sí quizás se eche de menos que haya más acción al menos en los primeros episodios.

“Daredevil” vuelve con todo a Netflix, en una apuesta que le hace falta al mundo de los superhéroes en la TV: más oscura y realista de lo habitual, y de seguir así es posible que tengamos al Diablo de Nueva York por varias temporadas más.

Por Juan Carlos Berner

En Twitter en Instagram: @jcbernerl

Autor: Cine

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