Comentario de TV: “Cells at work” anime educativo

Durante mi longeva existencia he conocido todo tipo de anime: de comida, de deportes, erótico, infantil, gore, de terror, thriller psicológico, ciencia ficción, fantasía, histórico, humorístico, pero nunca había visto uno con un contenido abiertamente educativo (Lo digo porque a través de los otros animes sí se pueden aprender cosas, pero acá hay una intención más explícita).

La premisa de “Cells at work” no es para nada original: el cuerpo humano funciona como una especie de empresa o nación comunista con miles de células y microorganismos, cada uno con una función específica: glóbulos blancos, rojos, células nerviosas, etc. De vez en cuando surge una amenaza externa como parásitos, bacterias o virus, a las que los valientes microorganismos deberán combatir ¿Les suena? Porque es calcadito a otros monos como “Érase una vez la Vida” u “Osmosis Jones”. Sin embargo, sería injusto decir que es exactamente lo mismo. La premisa es similar, pero el aporte de los códigos visuales y culturales del anime son acá un valor agregado nada despreciable.

Imaginen “Érase una vez la Vida” pero con escenas de acción de anime, en las que las bacterias son monstruos poderosos y los leucocitos atacan usando un cuchillo para atravesar a sus enemigos. Mucha sangre y acción característicos en el anime. También hay mucho del humor de la animación nipona: por ejemplo, una glóbulo rojo que debe transportar oxígeno a los pulmones, pero que siempre se pierde (Algo así como Ryoga). Todos estos son elementos que salvan a “Cells at Work” de ser un simple refrito.

Además de esto, la serie, basada en un manga y que lleva 4 de 13 episodios que tendrá en total, es más que una simple alegoría personificada del cuerpo humano. Como suele pasar en el anime, hay un mensaje inspirador propio de la cultura japonesa, la que le da mucha importancia a cosas como el honor, el sentido del deber, el esfuerzo y la superación personal. Dentro de esta lógica, la serie transmite el mensaje de que todos somos importantes y de que nadie es prescindible, y que todos tenemos un rol a cumplir en esta vida. Por ejemplo, en algunos episodios se muestra a leucocitos aparente débiles quienes se avergüenzan de no ser tan fuertes para proteger a las otras células, pero que finalmente acaban demostrando que el valor es siempre lo más importante para luchar por una causa.

En resumen, “Cells at Work” no es ni de lejos uno de los mejores animes, a ratos puede parecer algo bobo, y sencillamente no es original, pero está muy bien hecho, se aprende bastante viéndolo, y a pesar de todo, hay que dar crédito a lo arriesgado de la propuesta, pues jamás se había hecho algo así en la animación japonesa, y hay que valorar todo lo que no opte por lo seguro y fácil en estos días. Ideal para pasar un rato entretenido y liviano mientras se aprende de biología.

Por Felipe Tapia, el crítico que terminará muerto un día en una zanja y que a nadie le importará

Autor: Cine

Compartir este post

Comentar

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *