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Charlie Brown y Snoopy. Peanuts: la película: Clases de cómo hacer adaptaciones animadas.

Cuando me enteré de esta película tuve susto, mucho susto. Las adaptaciones a los monitos del pasado no han tenido suerte en CGI, y francamente me esperaba una bobada del calibre de “Don Gato” o “El Oso Yogi”. Lo cierto es que de la mayoría de las caricaturas clásicas, “Snoopy” ha sido probablemente la única que no se ha prostituido ni en lo estético ni argumental como sí lo ha hecho “Garfield”. No existe una versión de “Peanuts” adolescentes o alguna de estas desafortunadas versiones noventeras como “Scooby Doo”, “Los Picapiedra” o “Tom y Jerry”, y el producto original sigue siendo fiel al comic de Charles Schulz. Esta película me hizo temblar de miedo, pero sin razón alguna.

Es curioso, pero cuando vi esta adaptación pensé en “Star Wars: El Despertar de la Fuerza” y todo lo que hizo enojar a los fans. ¿Por qué los fans se enojan con los arquetipos? ¿Por qué causó enojo el ataque a la Estrella de la Muerte, el genocidio, la pelea de sables láser, el robot con información crucial? ¿Deberíamos molestarnos porque Martin McFly le pidiera un skate a una niña en la primera y segunda “Volver al Futuro” para arrancar de Tannen y sus amigos? ¿Deberíamos molestarnos porque Doña Florinda cachetea a Don Ramón en cada episodio? La película de Charlie Brown y los Peanuts reproduce todos y cada uno de los arquetipos que hicieron famosa a la saga: el gag de la máquina de escribir, el volantín, el montículo de pitcher, la consulta psiquiátrica, el piano, prácticamente todos los gags aparecen en la película, pero no molestan. Es más, es un filme hecho para los viejitos nostálgicos que veían la serie, y también para los niños que no conocen todos estos famosos gags (Faltó el de Lucy y la pelota de Football americano, y el gato del vecino, eso sí). Y lo bueno es que tampoco incluye todos los gags, no intentó echar todo a la parrilla para dejarla saturada de nostalgia, sino que se enfocó en algunos personajes y dejaron a los otros en plano secundario, para que la historia pueda tener sentido y no sea un collage de chistes. Al igual que “Star Wars”, es una película pensada para distintas generaciones, y logra su cometido muy bien.

Ahora bien, no crean que solo de nostalgia se nutre la historia. “Peanuts: la película” conserva no solo la estética original del show combinando animación 3D y 2D (Los ojos de Snoopy y Woodstock son fantásticos), también mantiene el espíritu inocente pero a la vez profundo que lo hicieron famoso, y que alguna vez el mismo Umberto Eco deconstruyó en uno de sus ensayos, refiriéndose a “Peanuts” como una obra que llevaba al infantil mundo de los niños las neurosis de los adultos, como el sentirnos atraídos por una persona que no nos corresponde, pero si esta persona muestra interés inmediatamente lo perdemos nosotros; la búsqueda del éxito y la aprobación para validarnos como seres humanos, etc. Y por todo esto, “Peanuts: la Película” es una historia con un mensaje profundo pero sencillo que es válido tanto para niños como adultos. Tampoco es necesario actualizar la historia a la época actual: los niños siguen comunicándose por teléfono con dial, no usan celulares y el colegio sigue igual. Hay algunos detalles eso sí, como que Peppermint Patty y Marci vayan a la misma escuela que los demás, o que todos estén en el mismo curso (Incluidos Sally y Linus), pero se entienden y perdonan, ya que se necesitaba colocar a todos los personajes en el mismo escenario por tiempo reducido.

El deseo de sentirse aceptado, el temor a fracasar, la empatía, la inseguridad, son rasgos que definen a Charlie Brown al punto de hacerlo ver tremendamente patético, pero aunque el personaje sea una hipérbole, creo que todos más de alguna vez nos hemos sentido Charlie Brown, y el mensaje de la película es uno que podríamos aplicar a la vida real: al final te das cuenta que el fracaso no es tan terrible, y las cosas tienden a mejorar.

“Snoopy y Charlie Brow. Peanuts: la película” es una clase magistral de cómo deberían hacerse en un futuro todas las adaptaciones animadas de los monitos nostálgicos, como un producto comercial pero sin pervertir o ensuciar el producto original, combinando hábilmente los recursos de las nuevas tecnologías (Animación 3D, CGI, etc.) con un guion que respete la esencia y se mantenga intacto sin por ello ser prescindible ¿Cómo lo sé? Esta película pudo haber sido hecha en 2D con la animación de antaño, y habría pasado bastante piola, si uno de enfoca en el argumento. Se nota el guión escrito por el hijo y nieto de San Schulz. Es la película animada que hay que ir a ver sí o sí antes que todas las demás, para disfrutar junto a Charlie Brown, Snoopy, Woodstock, Sally, Schroeder, Linus, Lucy, Marcy, Peppermint Patty, Pig Pen, y hasta la Pelirroja  que vive al frente (Esta vez sí la muestran, a diferencia de casi la mayoría de la serie y el comic, como puedes ver en este link). Los siguientes bodrios comerciales que salgan, ya no tienen las típicas excusas de “Es que es para niños”, “Es que los tiempos han cambiado”, “Teníamos que adaptarlos para la audiencia actual” etc, etc, etc.

Por cierto ¿Han notado que llevo varias críticas buenas, sin quejarme? ¿Me habrá tocado una racha de buenas películas? ¿Estaré menos amargado, más indulgente?

Por Felipe Tapia, el crítico que si tú estás feliz, él también está feliz.

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